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Volvemos de las vacaciones con las pilas cargadas y retomamos la serie donde la dejamos: recordad que estábamos en el apartado de movilidad y que tras repasar la mejor forma de moverse en tu lugar de residencia y de viajes cortos, falta adentrarnos en los viajes largos y/o vacaciones. Vamos a ver las mejores formas y webs para buscar transportes baratos, alojamiento; las mejores alternativas para viajar solo o acompañado y la mejor forma en definitiva de organizar tu viaje y permanencia en el destino.

Como siempre decimos, haz números. Te compensará unos minutos de cálculos, ahorrándote más de lo que imaginas. Vamos primero con los desplazamientos: ¿cómo viajar barato y encontrar los chollos en el momento adecuado?

El factor clave son las fechas. Busca siempre si es posible la temporada baja del destino al que vayas. Te puede salir a mitad de precio o menos aún, salvo que el destino por clima no compense (época de lluvias, huracanes…). Además, te permitirá un cambio: pasar fresco en verano y poder estar tumbado al sol con una caipiriña en pleno invierno.

El viaje

En materia de vuelos, la oferta en la red es tan amplia que lo mejor para empezar es usar los comparadores como primera criba. De este modo evitaremos tener que entrar en varias webs. Sea de una manera o de otra, úsalas sólo para consulta, porque si reservas a través de ellos, aunque encuentres un chollo, te cobrarán por la gestión, de algo viven ellos. Por tanto lo buscas y lo reservas en la web de la compañía aérea correspondiente. Muy importante: haz números para ver si te compensa escoger salida y destino en un aeropuerto secundario, es decir, si viajas a Italia por ejemplo, igual te sale mucho más económico salir de Valencia en vez de Madrid o llegar a Pisa en vez de a Florencia (un vuelo a Florencia con Meridiana cuesta de media más de 100 euros, pero uno de Ryanair a Pisa te puede salir ida y vuelta por 40 euros y de Pisa a Florencia te plantas en menos de una hora por bus o tren). Lo mismo ocurre con las fechas: cuanto más flexible, mejores ofertas, de ahí que sea importante tener la libertad de fechas e ir digamos contracorriente, te permitirá en este caso viajar más y más barato o viajes de lujo a precio de escapada del montón.

Hay dos maneras: decidir dónde ir y ver primero vuelo y luego alojamiento o bien darte igual el destino y buscar primero un chollo y si no incluye desplazamiento (lo habitual), buscarlo a continuación.

¿Cuáles son las principales fuentes para vuelos baratos? Toma nota, no te marearé con muchas, sólo las más imprescindibles y completas:


  • Skyscanner
  • Atrápalo
  • Rumbo
  • Ryanair (aprovecha al comprar vuelos los grandes descuentos de alquiler de coches recogiendo y dejando el vehículo en el aeropuerto de destino). Servidor se recorrió la Toscana en un coche de gama media durante 15 días por 200 euros. 

En cuanto a los trenes, para viajes nacionales busca comprarlos con la mayor antelación posible. Para los AVE, aquí tienes las mejores opciones:


Para Europa, puedes viajar a muy bajo coste en tren por todo el continente obteniendo el Interrail Global Pass. Ahí varias opciones, pero la más completa te permite viajar todo un mes en 30 países europeos por 479 euros (válido en toda Europa y Turquía, con la única excepción de Albania).
Esto como digo si tienes claro el destino (luego veremos el tema del alojamiento y movilidad). Si no, busca primero los mejores chollos y luego cómo llegar de la forma más rápida y barata. Los mejores sitios son:


Alojamiento

Tienes dos opciones: la clásica a base de hoteles o las nuevas formas de alojamiento que están revolucionando el turismo. Veamos los mejores sitios para encontrar el chollo:

  • Para hoteles: usa también los comparadores como forma más eficaz y no olvides como con los vuelos de reservar luego en la web del propio alojamiento para ahorrar costes de tramitación, o si no la tuviera, llamando directamente por teléfono o por mail. Si fuera tú usaría booking.com, Kayak, Rumbo o Trivago. Para alojamientos rurales la mejor sin duda es Toprural. En el extranjero apuntar que una forma de ahorrar es buscar los llamados Bed&Breakfast, de calidad igual o incluso superior a muchos hoteles y a precios muy asequibles (35-50 euros la noche). Encontrarás un trato más familiar y directo, con mejor ratio calidad-precio. Por experiencia decirte que en Italia es casi obligatorio, por el excesivo precio de los hoteles y además la mala calidad de los mismos comparados con España. 
  • Para particulares: se ha extendido el alojamiento a base de alquilar habitaciones o toda la vivienda. La más famosa y extendida es Airbnb, donde puedes encontrar alojamiento por ejemplo en un apartamento céntrico de cualquier gran capital a un precio que no te daría siquiera para alojarte en un hotel de una estrella a las afueras. 9Flats, Windu o Alterkeys son otras opciones igual de válidas. 
  • Alternativas más alternativas: si lo tuyo es la aventura al máximo low cost, puedes optar por el albergue o camping, intercambio de casas para vacaciones o incluso por dormir gratis en un sofá, a través de webs como Hostel Bookers y Guía de Campings, Knok o Couchsurfing, respectivamente. 
  • Para sibaritas con presupuesto ajustado: también pueden disfrutar al menos momentáneamente a como lo hacen los ricos en sus lugares de descanso. En la reciente web Secret Escapes puedes alojarte en un hotel de 5 estrellas o disfrutar de unas vacaciones de ensueño con descuentos de hasta el 70%. 


Sin rumbo

Para los amantes de la aventura o al menos para los enemigos del típico viaje planificado donde no sales del resort o el centro de la ciudad, está la opción de organizar a precio más asequible de lo que piensas viajes “multipaíses” o vuelta al mundo. Hay un blog que te recomiendo donde tienes todo lo necesario y encima lees de primera mano la experiencia de la pareja que está realizando el periplo planetario: A tomar por mundo se llama y demuestran que con 20 euros al día (9.000 euros para un año) puedes emular a Willy Fog. Para ello sólo tienes que sacarte el bono Round the World (RTW), que te permite viajar por unos 2.000 euros en avión por todo el mundo por un periodo determinado. En la web de esta pareja te cuentan todo lo que hay que preparar y hacer (documentación, trucos, seguros, visados…).

En resumen

La vida minimalista te hará ahorrar y tener tiempo y flexibilidad para uno de los mayores placeres: viajar. Viajar en temporada baja, a bajo coste y a una calidad-precio óptima.
Y tras un viaje fructífero y relajante, es la hora de continuar con la vida diaria y seguir viendo el resto de facetas de la serie: cesta de la compra, otros gastos, salud, trabajo e inversión (ésta última ya aviso que será una subserie en si misma).
Hasta ahora no había bajado de Roma. Años explorando el norte y centro de Italia, especialmente Piamonte y Toscana de punta a punta. Ya tocaba bajar al sur, a esa Italia tan diferente de aquella central o la que colinda ya geográficamente y en muchas cosas más con Europa Central. El sur es, como ocurre en España, puro Mediterráneo, con todo lo que conlleva. Testigos de civilizaciones y conquistas, con una riqueza paisajística, cultural, gastronómica y artística inigualable. Gente hospitalaria, socarrona, supersticiosa, leal, irónica, con una mezcla de optimismo y fatalismo. Pues eso, puro sur. 

Mi periplo ha sido breve, conciso, pero intenso. Esta es una guía que como siempre hago ajustada a mi visita, sin añadir nada y por tanto incompleta. Cada uno tendrá que adaptarla al tiempo disponible e investigar todo lo que ofrece. En mi caso eran sólo dos días y sólo en Nápoles pero añadiré sugerencias para aquellos afortunados que tengan más días o que vayan a volver. Llevaba una guía de lujo, nacida allí, así que con la información adecuada y planificando bien puedes ver lo imprescindible al menos. No obstante, para ver todo lo importante de la ciudad y alrededores se necesita mínimo una semana.

Vamos allá: si vais en avión hay vuelos directos desde Madrid con Meridiana. Si lo hacéis como yo desde otra zona de Italia, podéis con el tren de alta velocidad llegar desde Roma en una hora o desde Florencia en dos horas. La estación está cercana al centro histórico (Centro Antico), por lo que si reservas un alojamiento cerca como hice yo tendrás muchas de las actividades y visitas a pocos minutos andando o en metro. Yo estuve en el B&B Grande Archivio (Via Grande Archivio, 22), con una calidad-precio excelente: sólo dos habitaciones, tranquilidad total, en pleno centro histórico, todo nuevo y con un servicio inmejorable. 


Centro Antico

B&B Grande Archivio

B&B Grande Archivio

Día 1: centro histórico y Nápoles subterráneo

Comenzamos el recorrido en Via San Biagio dei Librai, llamado así por sus tiendas de libros. Llegamos a Piazza San Domenico Maggiore, ya en plena zona universitaria además, repleta de bares y pubs y con una vida nocturna intensa. Continuamos todo recto por Via B. Croce y llegamos a Piazza del Gesù y la Iglesia de Santa Chiara con su complejo monumental. Vale la pena no sólo visitar la iglesia, con un interior propio de catedral, sino pagar la entrada y visitar el complejo monumental, con su claustro de pilares de azulejos, los soportales de pinturas al fresco y su museo. 






Complejo monumental Santa Chiara (4)

Saliendo de Piazza del Gesù derivamos en la Via Toledo, nombre que refleja los dos siglos de ocupación española en Nápoles. Tanto es así, que marca el inicio del barrio español (Quartiere Spagnoli), al pie de una de las tres colinas que de Nápoles. Pasamos también la sede del Banco di Napoli y llegamos a Galleria Umberto I, que recuerda mucho la famosa de Milán. La galería nos conduce directamente a Piazza Municipio, ya frente a la Stazione Marittima, y siguiendo por Via Depetris o la paralela Via C. Colombo llegaríamos a Via Duomo, que como su nombre indica nos llevaría a la catedral, habiendo acabado el recorrido rodeando el Centro Antico. En todo el periplo no dejamos de admirar casas típicas y tiendas artesanales, de souvenirs, de productos típicos de la tierra, con la icónica imagen de la ropa tendida, con un flujo continuo de gente, de motos, de conversaciones, risas y reclamos de venta.


Barrio de los españoles
Galería Umberto I

Sin embargo he especificado lo más destacable, pero en este circuito por el casco histórico las iglesias, curiosidades, plazas, pequeños rincones, tiendas y en definitiva el puro ambiente napolitano abruma: Museo Capella Sansevero, el Civico Filangeri, Capella del Monti di Pietà, Chiesa di San Pietro a Majella… Es un barrio muy concentrado. Explorad sin rumbo fijo. 

Es hora de la parada para comer y qué mejor manera de empezar el recorrido gastronómico con una pizza. Nápoles es la cuna de la verdadera pizza y 'Di Matteo' es uno de los referentes. Una pizzería sencilla y verdadera donde puedes degustar su carta mientras cantantes ambulantes la amenizan con una canción típica napolitana. Una delicia. 
¿Qué comer en Nápoles? Pues sufrirás por las dudas porque es una de las cocinas más típicas y variadas del mundo: mozzarella in carroza, impepata di cozze (mejillones a la cazuela con pimienta), espaguetis “ai frutti di mare”, il ragú napoletano o los dulces como “babà”, la “sfogliatella” o los “strufolli”; y tambièn los vinos (muy famosos como las uvas que crecen en el suelo volcánico, no sólo el Vesubio sino tambiñen i Campi Flegrei). Ah, y precios muy asequibles (platos entre 6-10 euros, dulces y pizzas pequeñas para comer en la calle a un euro). Una experiencia única comer o cenar en uno de los restaurantes de Lungomare, contemplando el golfo y el Vesubio, mientras conoces más de la ciudad a través de los camareros siempre conversadores. 

Ya repuestos y con el estómago lleno es hora de seguir caminando, pero no por la superficie. Nápoles esconde bajo sus pies otra ciudad tan fascinante como la de arriba, llena de ruinas romanas, refugios antiaéreos y pasadizos laberínticos. Es el Napoli Sotterranea (Piazza San Gaetano, 68):



Nápoles subterráneo (2)

Yo recorrí uno de ellos y la experiencia fue única: galerías, pasadizos (algunos sólo se podían atravesar de lado y con linterna), acuíferos… en un sistema laberíntico bajo la ciudad único. El circuito (con guía en varios idiomas) incluye la visita a una de las casas de la época tal cual estaba y donde debajo de una cama se ocultaba una trampilla para acceder a unos bajos que se usaban como escondite, para contrabando, refugio e incluso garaje y que los dueños nunca supieron que lo que lo rodeaba era en realidad un teatro romano. Así es Napoli, con gente haciendo su vida diaria a unos metros por encima de un foro romano sepultado por el tiempo pero no por el olvido. Tan surrealista como fascinante.

Sorprendidos por tan original visita, que puede pasar desapercibida en un tour al uso de la ciudad, es hora de la cena. Un buen sitio, moderno y clásico a la vez es Salumeria Upnea (Via San Giovanni Maggiore Pignatelli), con una sucursal también en Barcelona. Cocina moderna pero que bebe de la gastronomía tradicional napolitana e italiana, admiradores por cierto de David Muñoz y su Diverxo. 

Día 2: colina y mar

Si el primer día nos mantuvimos sobre o por debajo de la superficie, en el segundo tocaba subir a una de las colinas y luego bajar acariciando el mar. Nos dirigimos a Piazza Montesanto y tomamos uno de los tres funiculares de la ciudad: 


Uno de los tres funiculares de Nápoles

En este caso subiremos a la colina del Vomero. El barrio es totalmente diferente a Nápoles “de abajo”. Es otro mundo, más propio de otras ciudades de Italia. Es zona de más poder adquisitivo; no hay tráfico intenso, ni tiendas atestadas de productos, ni edificios semi abandonados. Es un barrio residencial y tranquilo, un ambiente más turístico que nos conduce directamente al objetivo: el Castel Sant´Elmo que alberga el Museo Certosa di San Martino:


Castel Sant´Elmo y Museo di Certosa di San Martino

Es un impresionante complejo amurallado que servía como bastión defensivo. Su ubicación es inmejorable y eso se nota en las vistas que se divisan desde lo alto. Puedes ver todo Nápoles y alrededores, el golfo, el volcán Vesubio, Sorrento, Posillipo, Soccavo y las islas de Capri e Isquia. Poder adquisitivo por niveles de altura literalmente. Pero no sólo es castillo y fortaleza, sino que en su interior guarda un museo de pintura y escultura del siglo XIX y XX. 


Nápoles y el Vesubio desde lo alto de la fortaleza

Bajamos con el funicular para abordar el Lungomare, el paseo marítimo ya libre de tráfico y bordeado a un lado por el mar lógicamente y al otro por un parque clásico y el oceanográfico. Nos dirigimos hacia la silueta de otro castillo, casi en medio del mar: Castel Dell´Ovo, llamado así por la leyenda de que se sustenta sobre un huevo gigante:

Lungomare y al fondo el Castel Dell´Ovo

Continuamos bordeando el mar y llegamos a la zona Real de Nápoles: Piazza del Plebiscito, con la Basilica Reale di San Francesco di Paola, el Palazzo Reale y el Teatro San Carlo; y frente a él, el café más antiguo de Nápoles (Gran Caffe Gambrinus, Via Chiaia, 1), con una tradición tan particular como piadosa: dejar pagado un café para que un pobre que entre lo tome, el llamado “café pendiente”. 

Palacio Real

Plaza del Plebiscito con la Basilica Reale di San Francesco di Paola


Gran Caffe Gambrinus, con el tradicional "café pendiente" (2)

Seguimos por Via Vittorio Emanuele y llegamos a otro castillo impresionante: Maschio Angioino, ahora en tierra pero hace siglos rodeado por el mar:

Castillo Maschio Angioino

Hemos llegado al punto del día 1, Piazza Municipio, donde os encontraréis con un enorme techo cubriendo unas excavaciones que iban a ser una salida de metro y se suspendió por encontrarse el antiguo puerto romano:

Excavaciones puerto romano, donde iba a estar la salida de metro

Algo habitual en estas tierras y que obligó a reubicar la salida de metro varios metros. Un suburbano, por cierto, del que se enorgullecen los napolitanos con razón. En concreto la estación de Toledo, proyecto del arquitecto catalán Oscar Tusquets, una de las más impresionante del mundo y según el Daily Telegraph y la CNN la más bella de Europa. Merece un recorrido (precio de los billetes: 1 euro):

Nueva línea metro de Nápoles

No dio tiempo para más. Cena en St. James (pub a lo irlandés pero con carta también napolitana, como la parmigiana di melanzane) de nuevo en pleno centro histórico, en Piazza Bellini, punto de reencuentro de los jóvenes, repleto un jueves como era de universitarios. Dos días intensos pero a todas luces insuficientes para ver todo lo que ofrece Nápoles, los alrededores y las islas. Una excusa perfecta para volver. Porque Napoli no se visita, se vive, con sus luces y sombras, contradicciones, tradiciones, sus gentes, su gastronomía, su tesoro artístico y cultural, su pasado y la perenne y bella presencia del golfo y el volcán Vesubio.
 
Son muchas las veces que he viajado a Florencia pero siempre parece en cierto sentido que es la primera vez, tal es la capacidad de admiración turística de esta ciudad. No me puedo apenas imaginar lo que sienten los florentinos de pertenecer a la probablemente el destino más famoso y visitado del mundo. Bueno, más bien me hago una ligera idea: a lo largo de mis múltiples visitas me he dado cuenta de que el florentino mantiene una relación de amor odio con el turista. Viven en parte de ellos pero también son el foco de parte de sus frustraciones, anhelos de tranquilidad e incluso celos por tanta "intromisión". Florencia es como una mujer bellísima que por un lado se jacta de serlo pero por otro le molesta que continuamente la observen, la admiren y la deseen. Su bendición es también su maldición, ésa para mí es Florencia. Y el visitante asiduo como yo se debate entre la admiración de su belleza y el estupor de su en ocasiones caótico discurrir.


Me limitaré en este mi primer diario a describir esta visita, por lo que omitiré lugares que obviamente ya he visto y que el lector echará en falta en buena lógica, pero Florencia ya no es para mí un destino vacacional sino una especie de segunda casa y por tanto busco los rincones y lugares más frecuentados por lo florentinos, o lo que es lo mismo, más alejados de la masa turística.


Día 1


Es jueves, pleno octubre pero en Florencia parece temporada alta; está llena de turistas y el tiempo acompaña (lo hará a lo largo de toda la semana de estancia). Llego desde Pisa. Me acompaña un jubilado que me pide consejo sobre qué visitar y dónde comer: había recorrido media Italia pero aún no conocía la Toscana. Nos despedimos con la intención de quedar un día para unos vinos pero al final no fué posible.


Descanso y a tomar un vino a una vinoteca llamada Pitti Gola, llamada así por encontrarse justo enfrente del Palazzo Pitti. Es uno de los mejores sitios para degustar cocina típica toscana y sobre todo disfrutar de los mejores vinos italianos y franceses mientras escuchas su experta opinión. Probé un moscato D´Asti (vino blanco dulce), tan bueno que no pude por más que traerme una botella.


El hambre aprieta aunque son apenas las siete de la tarde. Menos mal porque los horarios italianos distan mucho de los españoles (se come sobre las 12:30h-13:00h y se cena sobre las 20h a más tardar). Florencia es cara para casi todo, incluido para comer, pero afortunadamente hay muchas opciones aparte de las osterías, trattorias y restaurantes con precios bastante altos: por ejemplo los pubs con buffet libre. No tiene nada que ver con el buffet libre que conocemos aquí. Son locales de ambiente moderno y nocturno donde con tu copa o cocktail puedes picar las veces que quieras de una gran variedad de arroces, pasta, pizza, verduras o tapas. Sólo pagas la copa que oscila entre los 6 y los 10 euros. Una gran opción para cenar (a partir de las 19h) y al mismo tiempo empezar la salida nocturna con una copa y buena música en un ambiente íntimo. En Florencia hay varios, aunque no en las zonas turísticas como podéis imaginar. No obstante os recomiendo El Moyo, muy cerca del río Arno y no lejos del Ponte Vecchio.


Día 2


Es viernes. Recorro una zona menos conocida de Florencia aunque con un valor artístico igualmente alto. Se trata del barrio de San Lorenzo, donde se llega caminando un poco desde la parte lateral del Duomo, por el lado contrario a la cúpula de Bruneleschi. Es un barrio lleno de interesantes monumentos como la Piazza San Marco con su iglesia de la Piazza della Annunziata y uno de los numerosos refectorios del Quattrocento.




También es zona universitaria por encontrarse numerosas universidades allí, aunque muchas ya se han trasladado a las afueras. Es un día ajetreado ya que hay huelga de estudiantes en protesta por los acuerdos de Bolonia.


Pero por lo que es más famoso el barrio de San Lorenzo es por su mercado del mismo nombre. Lo han restaurado hace poco y es el punto de encuentro de florentinos haciendo la compra y algún turista buscando delicatessen de la zona. Adentrándose entres sus carnicerías, pescaderías, cafés, floristerías y tiendas de productos típicos pulsas el verdadero ambiente de la ciudad olvidándote de los factores turísticos.


La mañana tocaba a su fin y tras la visita al mercado el hambre apremiaba. Me dirijo al restaurante posiblemente más barato de Florencia (sin perder calidad, se entiende). Casi desconocido para los turistas, es punto de reunión para los florentinos que tienen su hora de comer antes de volver a la oficina. Por tanto se ofrece menú del día de lunes a viernes a precios irrisorios (2 euros por plato) y degustando cocina toscana casera, ¡qué más se puede pedir! Si lo queréis encontrar deberéis cruzar el río al lado menos turístico, al barrio de Oltrarno (zona Piazza Santo Spirito), enfilar la Vía Serragli y en una bocacalle pequeña y sin salida llamada Ardiglione encontraréis esta joya llamada I Raddi.




Tras un verdadero banquete compuesto de entrante, papas al pomodoro (parecidas a las de España), carne y postre por 8 euros la tarde se echa encima y aprovecho el tiempo primaveral para dar una vuelta por el epicentro turístico de Florencia y alejarme de la tranquilidad del 'oltrarno' menos conocido. Deciros al respecto que Florencia es grande en extensión a pesar de tener unos 350.000 habitantes pero el centro más histórico y monumental se recorre en pocos minutos. Sin solución de continuidad y empezando por el Palazzo Pitti nos iremos encontrando camino del Duomo o catedral con el Ponte Vecchio, Piazza della Signoria (donde está el ayuntamiento) Piazza la Reppublica y el mercado del Porcellino (donde según la leyenda hay que tocarle el hocico y tirar una moneda para volver, aunque yo no lo he hecho). Por el recorrido nos encontraremos con las tiendas más lujosas pero también con los negocios más frecuentados por los florentinos, como la famosa librería Edison de Piazza la Reppublica donde puedes comprar o leer in situ un libro tomando un capuccino y un tentempié.


Día 3


El sábado se vuelve a presentar luminoso y primaveral. Es una jornada perfecta para visitar los alrededores de Florencia, siempre rodeada de verdes colinas llenas de viñedos, villas y bosques. Quizá la colina más famosa y con más riqueza natural y artística sea Fiesole. En lo alto se encuentra el pueblo al que da nombre y aún unos peldaños más arriba alcanzaremos un mirador con unas espectaculares vistas de la campiña toscana y de la ciudad de Florencia.


Bajamos por el otro lado de la colina hacia el pueblo de nuevo y nos encontramos con el origen de no sólo esta población sino de parte de la Toscana: se trata de los restos de tumbas etruscas y del asentamiento romano, que conserva casi la totalidad del teatro y algo de las termas.





Y es que el antiguo y próspero pueblo etrusco, invadido por los romanos cuando todavía no controlaban toda la península itálica y mucho menos el resto del mediterráneo, ocupaba todo lo que es hoy la Toscana y parte del Lazio y Emilia-Romagna. Los florentinos tienen gran apego por su identidad en parte porque se sienten más deudores de los etruscos que de los romanos; antes que italianos son florentinos y luego toscanos.


El sol se pone y bajamos de nuevo hacia Florencia por la empinada y curvada carretera que da directamente a las afueras de la ciudad. Porque Florencia y las colinas, aunque separadas, son en realidad una sola entidad.


Día 4


El día amanece algo nuboso pero no anuncia lluvia, por lo que decido como tenía planeado pasar el día en Siena, sin duda la otra joya de la Toscana. Siena se la podría definir como la Salamanca toscana: con apenas 65.000 habitantes, es después de Florencia la población con más riqueza artística de la región y cuna de una de las universidades más antiguas y prestigiosas de Italia.





Cojo un autobús, puesto que está cerca (dista de Florencia unos 80 kilómetros) y afortunadamente encuentro asiento, ya que allí el transporte suele ser caótico y muchos de los pasajeros con billete (que no son nunca numerados) se quedan fuera y deben esperar el siguiente autocar. Para ir pronto no he podido escoger uno de los pocos que va directo, sino la línea que hace diversas paradas en pueblos de la zona, por lo que un viaje rápido y cómodo en teoría se convierte en más de dos horas de curvas, paradas y trajinar de viajeros. No obstante, como en todo viaje, hay que encontrar el lado positivo de las cosas y dejarse llevar; nos sirve para admirar numerosos rincones de la más típica campiña toscana.


Pasando por uno de los primeros pueblos de recorrido, San Casciano, no puedo por menos de recordar un reciente libro que he leído de uno de los episodios más terribles de la historia criminal y que Florencia tiene algo enterrada: se trata del denominado 'monstruo de Florencia', que sembró el pánico en los años 70 y 80 matando a numerosas parejas por los alrededores de la ciudad, siendo San Casciano uno de los lugares protagonistas. Os recomiendo el libro, verdaderamente escalofriante, entre otras cosas porque aún no se ha descubierto al verdadero o verdaderos culpables.


Pero sigamos a lo nuestro: llegamos a Siena y el autocar nos deja directamente en el corazón monumental de la ciudad, si bien se puede recorrer toda ella en pocos minutos.


Lo primero que adviertes es la impresionante planta de la iglesia de San Domenico de Siena, que controla toda la ciudad desde la colina donde está construida. Enfilamos el camino por las empedradas y peatonales calles del centro histórico hacia el emblema de la ciudad, la Piazza del Campo, una de las plazas más famosas del mundo y única por dos cosas: su planta de caracol y ser sede de uno de los espectáculos más antiguos y espectaculares del mundo, el Palio, carrera de caballos donde se enfrentan los diferentes barrios de la ciudad o 'contradei'. Es actualmente punto neurálgico y de reunión para estudiantes y turistas.


En la misma plaza se encuentra el Palazzo Pubblico, del siglo XIII, desde cuya torre se divisan unas magníficas vistas de toda Siena y del bello paisaje que lo circunda. Eso sí, son diez euros por subir un sin fin de escalones y permanecer sólo quince minutos en lo alto.


Día 5 y 6


He decidido juntar ambos días ya que no realizo visita turística o excursión alguna. Como comentaba al principio del diario es ya una segunda ciudad para mí y tenía otros compromisos. Sí tuve tiempo de pasear más por las calles de Florencia, algo que me gusta hacer no sólo allí sino en toda ciudad que visito. Intento encontrar siempre un hueco y pasear sin rumbo, como si fuera un paisano, pulsando la verdadera vida diaria del lugar, aunque en Florencia es difícil porque por cada florentino que ves (le distingues por su porte y su elegante forma de vestir frente a las zapatillas de deporte, cámara en mano o bermudas del turista), hay diez visitantes.


Aunque Florencia hay muchas cosas mejorables desde el punto de vista estético y de cuidado de las calles, ha mejorado mucho en los últimos tiempos: se han peatonalizado varias calles, entre otras la que pasaba al lado del Duomo y que frecuentaban las líneas de autobuses urbanos, con la consiguiente capa negra que provocaba en el mármol de la catedral. Se ha restaurando y el mármol vuelve a brillar a la luz del sol o de los focos nocturnos.


Se ha inaugurado también recientemente una línea de tranvía que parte de la entrada principal de la estación de Santa Maria Novella y recorre parte de la ciudad hasta el pueblo cercano de Scandicci, además de nuevos autobuses ecológicos. No obstante, para recorrer el centro bastan tus pies y para visitar otros pueblos de la zona mejor alquilar un coche.


Llega el último día de estancia y el broche de oro no podrá ser mejor, siendo incluso el principal del viaje: la gira europea de Vasco Rossi que concluirá con cuatro conciertos en Florencia. Ya sé que a ninguno os dirá nada este nombre pero es el auténtico mito viviente de la música italiana y mi artista favorito.


Tras dos horas y media de impresionante concierto enfilo andando y agotado el camino a casa (el transporte público de noche no te da opción). Ha sido una semana intensa y con la sensación de que, a pesar de mis numerosas visitas a Florencia, siempre parece que voy por primera vez. Desde luego si vais por primera vez os aseguro que repetiréis en otra ocasión, o al menos deberíais, porque ni en varias vidas se descubre todo lo que ofrece esta ciudad.
Campiglia Marittima



El cuartel general de las vacaciones se trasladó a una casa rural cerca de Campiglia Marittima (Antico Borgo Casalappi, calidad precio excelente y de máxima tranquilidad), que a pesar de su nombre y como ocurre con Massa no es una población costera, sino que está a unos kilómetros de la costa. Desde ahí estamos de nuevo en un sitio privilegiado para en este caso hacer rutas más centradas en la costa y norte de Toscana.

Estamos en la provincia de Livorno. El primer objetivo es San Vincenzo, la población costera y playera más cercana a Campiglia. Se trata de un coqueto y tranquilo pueblo pescador reconvertido en destino turístico menos masivo que lugares como la cercana Follonica. Ideal para comer a orillas del mar y dar un paseo por sus pintorescas calles, además de tener una aceptable vida nocturna.




Desde San Vincenzo bajamos hacia el sur dirección Piombino, la capital de la zona y otro destino costero-turístico, pero en vez de coger la autopista dirección Grosseto, iremos por la carretera secundaria bordeando la costa y disfrutando de unas vistas de monte y mar increíbles para acceder al principal objetivo de la jornada: Populonia y su castillo dominando unas vistas del Golfo di Baratti, el mar con alucinantes tonos azules y verdosos, el parque natural que lo rodea y al fondo la Isola d´Elba. Una experiencia inolvidable las vistas, que nada tienen que envidiar a cualquier destino caribeño y comer o cenar de lujo en alguna trattoria u osteria de Populonia.






Cinque Terre

La última ruta del viaje recorre todo el norte costero de Toscana pero Cinque Terre no pertenece ya la región, sino a Liguria y cercano ya a Génova. Pertenece a la provincia de La Spezia y es uno de los destinos más famosos de Italia. Los cinco pueblos son: Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

El viaje desde Castiglione era largo por lo que esperamos a pernoctar en Pisa para ir, ya que está en esa dirección. Tanto desde Pisa como desde otro destino habitual de la zona como Florencia o Lucca, hay autovía dirección La Spezia-Génova (A-12) [/b]o bien la opción de carretera nacional, que discurre por el mismo camino pero que va cruzando todos los pueblos. Por la experiencia, es recomendable aunque sea de peaje coger la autovía, ya que por carretera normal no se puede pasar casi nunca durante todo el trayecto de 50, al estar cruzando continuamente núcleos urbanos, rotondas y zonas industriales, esto último debido a que pasaremos por las impresionantes montañas de Massa Carrara, donde se extrae el famoso mármol. En definitiva, que si por autovía tardas hora u hora y media, por la carretera se convierte en un pesado viaje de entre dos y tres horas.




Llegaremos a La Spezia y este pueblo casi costero marca el comienzo de la ruta Cinque Terre. Como su propio nombre indica son cinco pueblos entre montañas dedicados a la pesca y la agricultura (sus cultivos escalonados en terrazas sobre las laderas de las montañas, presentes desde hace mil años, se ven a lo largo de la ruta) y dominados por cinco santuarios góticos. Lo sinuoso del terreno y las posibilidades que tienen los cinco pueblos hace que se necesiten como mínimo un día entero o dos para recorrerlos, junto con rutas entre uno y otro más los santuarios, siendo recomendable las senderistas, en ferry o en el tren especial que te va parando en cada pueblo y cuyo billete es válido para toda la ruta. En coche preparaos para disfrutar y alucinar o cansarse a la vez de grandes pendientes, carretera al borde del aviso y estrechísima, curvas sin fin y unas vistas espectaculares que por momentos parecen sacadas más bien de parajes orientales tipo Vietnam.

En este caso no había ya tiempo, por lo que visitamos sólo dos de los cinco: Monterosso y Vernazza. El primero, el más occidental, ofrece las vistas desde promontoria Punta Mesco y la belleza del puerto, su pequeña playa, Villa Eugenio Montale y el Santuario Madonna, uno de los cinco citados. Ni que decir tiene que aquí también es obligado dejar el coche fuera de las poblaciones, ya que no hay salvo para los lugareños acceso al centro del pueblo y por el poco espacio quizá haya que caminar un poco desde el aparcamiento.

Al no poder seguir hacia delante por estar las paredes montañosas y el mar en medio, daremos media vuelta para coger el desvío, siempre entre montañas, hacia el siguiente en orden: Vernazza, con vistas similares y la coqueta iglesia de Santa Marguerita. Aprovechad, aquí o en cualquiera de las poblaciones, para degustar el famoso vino dulce de la zona: Sciacchedrá.

No había tiempo para más, las vacaciones tocaban a su fin pero si tenéis tiempo para hacer todo la ruta, sólo habría que ir bordeando montañas y seguir las indicaciones con los desvíos a las otras tres poblaciones que componen Cinque Terre.

Sólo quedaba, aunque ya bien conocida, un paseo por Pisa y la visita obligada al complejo compuesto por la torre, el baptisterio y la catedral, casi ya a las afueras de la ciudad.
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