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Solemos quejarnos, nos quejamos mucho de no tener ahorrado o no llegar a fin de mes. Como apuntamos, trataremos el tema de cómo ahorrar, pero antes iremos contra dirección, es decir, hablaremos de dónde y cómo meter el dinero ahorrado. Es simplemente un modo de animaros al acto del ahorro. Y si piensas que no es posible, veremos como siempre lo es con una planificación y sobre todo un cambio de mentalidad en cuanto a posesiones y servicios inútiles o excesivos.

Está claro que lo más valioso cuantitativamente es el tiempo y el dinero. Pues veréis cómo, eso sí, a largo plazo, vuestro ahorro puede hacer, gracias al interés compuesto, que también seáis ricos en tiempo, es decir, que podáis vivir de lo ahorrado y rentado, aunque con realismo y sólo si se dan unas condiciones y se empieza con tiempo. Y si ya tenéis una edad, sólo quedará sufrir por el dinero que tendríais si hubierais ahorrado desde digamos los 18 años. Haced los cálculos, pero veamos un ejemplo comparativo:

1.000 euros a un año y con interés del 4 % al año tendremos:

1000 x (1+4/100) =1040 €

Y así sucesivamente si repitiéramos la operación cada año. Sería un interés simple. Nada si quitamos la inflación, costes o impuestos. Seguramente hasta pierdes dinero.

Pero si reinvertimos los intereses, la cosa cambia, y al siguiente año tendríamos:

1040 x (1+4/100) = 1081,6 €

No parece gran cosa, pero probad a extrapolarlo durante años. Se llama interés compuesto y simplemente consiste en reinvertir los intereses acumulados. Por ahora no hace falta más, no hay riesgo, tipo fijo y a rentar. Más adelante veremos cómo meternos en otras opciones, eso sí, ya con cierta formación y conocimiento acumulado. Vamos, como en los intereses. Basta por tanto por no dejar el dinero al albur de lo que estime el banco. Merece la pena el “esfuerzo” de reinvertirlo cada vez que vence el plazo.

Pero ojo, hay que considerar una serie de factores y conceptos. El primero de todos es el famoso tipo de interés, distinguir entre:


  • Tipo de interés nominal (T.I.N.): es el porcentaje que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado o depositado.
  • Tasa efectiva anual (T.A.E.): es la rentabilidad al final del año. Indica el rendimiento efectivo de una operación financiera. Sería el T.I.N. más el tipo de interés nominal, las comisiones, los gastos bancarios y el plazo. Su valor es siempre anual.
  • El T.I.R. o tipo de interés real mide el interés teniendo en cuenta la inflación o pérdida del valor del dinero. Lo que queda es verdaderamente lo que te ha rentado el dinero.

Distinguir por tanto entre el tipo de interés y la rentabilidad: el primero no incluye los gatos, comisiones, etc. de una operación financiera; el segundo sí que está influida por estos costes.
Si los cálculos te resultan engorrosos o como a servidor, las matemáticas no son lo tuyo, el Banco de España pone a nuestra disposición una calculadora TAE

Lo que está claro es que hay que tener mucho cuidado con lo que te venden, sobre todo si pides un préstamo (aunque en esta serie estaría totalmente prohibido), ya que por ejemplo un TIN nominal del 0% se puede convertir en un TAE de más del 10% si por ejemplo nos aplican una comisión de apertura del 4% con un préstamo de 6.000 euros. La clave por tanto es mirar el TAE.



¿De qué más hay que cuidarse cuando quieras hacer crecer tu dinero? Pues de lo siguiente, todo curiosamente ocultado o liado por los bancos:
  • El pago de impuestos: tributa al 21% como rendimiento de capital. Más adelante hablaremos de los impuestos. 
  • El tipo de interés: es difícil encontrarlos mayores del 4-5%, límite para ganancia real (veremos por qué).
  • La inflación: el valor del dinero hoy no es el de mañana. Significa que 1.000 euros a una subida de precios media del 3% habría que añadir 30 euros anuales para que sean siempre 1.000 euros “reales”. 
  • Las comisiones: de gestión, mantenimiento, cancelación… 
Calcula bien por tanto qué cantidad mensual puedes aportar y con qué total inicial puedes abrir la cuenta y haz números, porque un cálculo de 100 euros mensuales al 10% durante 50 años habríamos ahorrado 60.000 euros, con un rendimiento de intereses de ¡1.672.433 euros! Pero claro, es tan optimista como un tipo de interés poco probable y sin contar todo lo referido anteriormente. Pero ya ves, bastarían unos años para poder vivir de los rendimientos, teniendo en cuenta que en esta serie minimalista no se necesita tanto dinero para vivir con calidad el resto de de tu vida. Pero de ello hablaremos también posteriormente, porque este hilo no es sólo guía y hacer números, sino reflexionar y cambiar de modo de vida.

Como esto no es un manual de qué fácil es todo, veamos el ejemplo de lo que comentamos para ver cómo se lo monta el sistema para que ganes lo menos posible y seguir atado a tu nómina:

1.000€ en un depósito a plazo de 1 año que ofrece un tipo de interés del 4% anual, pagado al vencimiento, tasa de inflación anual del 3% (aunque la tendencia actual de los próximos años sería casi plana, a lo japonés) y gravamen fiscal del 21%.

Intereses percibidos: 4% x 1.000 € = 40 €.
IRPF = 21% x 40 € = 8,4 €.
Intereses netos de IRPF = 40 – 8,4 = 31,6 €

Pero falta asumir la inflación:

Para mantener la riqueza, necesitaríamos recuperar 1.000 € + 3% x 1.000 € = 1.000 € + 30 € = 1.030 €.

Descontamos por tanto los 30 euros y el IRPF: 31,6 € – 30 € = 1,6 € 

En cristiano, el beneficio real, rendimiento, sería: 1,6 x 100)/1.000 = 0,16% (de 40 euros)

Lo que quiero que entiendas es que siempre todo estará en contra pero usando las diferentes opciones de ahorro, ahorrando con tiempo y moviendo tu dinero sin hacer caso a lo que el banco te señale, podrás tener a medio plazo un buen dinero ahorrado, a largo plazo una jubilación jugosa y anticipada y si como en uno de los ejemplos usas el interés compuesto desde que por ejemplo nace tu hijo, podría vivir de lo rentado casi toda su vida. Sí, ya sé, suena mal, quizá prefieras que trabaje muy duro toda su vida y en algo que no le guste y no poder tener la libertad de elegir hacer algo que le llene y se le de bien o no hacerlo. Tú decides. Es libertad. Son números. 

Seguimos en el siguiente post con el tema bancario como base como decíamos para luego, una vez ordenado el panorama y sabiendo los objetivos, ver cómo gastar menos, ganar más, pagar menos, oportunidades, etc. 
Bien, el primer paso ya está hecho. Hemos analizado qué tenemos, qué gastamos, qué queremos y podemos ahorrar y hemos buscado el banco más adecuado a nuestros intereses. Ahora se trata de, dentro de lo posible, usar el banco en tu beneficio y no al revés, llevar tú la iniciativa.

Lo normal es abrir para empezar una cuenta nómina, pero ¿y si estás en paro, o eres autónomo o freelance? No te preocupes, hay numerosos bancos que ofrecen cuentas nómina sin nómina y algunas de ellas con remuneración. Una vez más, las más recomendables son las de banca online, que además suelen ofrecer las tarjetas gratis (por supuesto, como ya apuntamos, no tendrás que pagar nada por los servicios bancarios). No obstante, siempre buscar las que te devuelven un porcentaje de los gastos fijos (recibos de luz, gas, móvil, etc.).

Tarjetas

Aquí empezamos a practicar el minimalismo. Evita tener más de una tarjeta y que sea por supuesto de débito, salvo una excepción: que para ciertas transacciones como por ejemplo alquilar coche o ciertas compañías aéreas se necesite tarjeta de crédito. No hay problema porque ya estamos en un banco donde toda tarjeta es gratuita pero ten en cuenta unas pautas básicas:

- No contrates un límite elevado. Intenta que no supere el montante de tu nómina y así evitas tentación de uso.
- Úsala sólo en los casos citados, sólo en los estrictamente necesarios, porque si no entrarás en una espiral de deber y con el aumento paulatino de intereses (consulta sobre todo por tanto el tipo e interés aplicado a tu tarjeta). 
- La mejor forma de evitarlo es no llevarla nunca consigo. Así te asegurarás de que su uso sólo sería para lo comentado de excepciones donde no puedes usar la de débito. Nada más. 
- Liquida el uso que hayas hecho cada mes, sin fraccionar y así evitarás la espiral de intereses. Es decir, seguimos a máxima de no gastar más de lo que ganas. NUNCA. 



Hasta aquí fácil pero ya alguno dirá que por esa regla de tres no se podría comprar un coche o un piso, salvo que tengas mucho efectivo ahorrado. Pues ya trataremos ese tema, de la creación de necesidades y gastos innecesarios y opciones más rentable pero por ahora, al menos en los gastos menores, seguir esa máxima a rajatabla. 

Vale, ya tenemos nuestra cuenta y nuestra tarjeta o como mucho dos tarjetas. No necesitamos más, ni tarjetas de fidelización, ni de crédito no asociadas... Sólo nos hará convencernos de que tenemos que gastar más de lo que en realidad es y así falsamente pensaremos que estamos ahorrando sobre ese gasto y gastar más o con más frecuencia. Es uno de los trucos más eficaces que usan. 

Ahora toca lo más vital y complejo, cómo ahorrar y si tienes dinero ahorrado, activos en efectivo ¿cómo hacer que tu dinero crezca y las mejores opciones para ello? Siendo lo más importante y lo que te puede dar a la larga libertad financiera o al menos un importante remanente para tu calidad de vida, apenas nos preocupamos de ello y o bien nos fiamos de lo que nos ofrece nuestro banco o como mucho buscamos simplemente la cuenta con mayor tipo de interés.

En la siguiente entrega abordaremos la clave de todo el entramado de uso eficiente de tus recursos en el apartado de activos: cómo gastar menos para poder siempre ahorrar y cómo ahorrarlo, y así conseguir el cóctel adecuado. Pero poco a poco. Sólo adelantarte dos cosas que son la madre del cordero: la distinción entre los tipos de interés TIN, TAE y TIR y la maravillosa acción del interés compuesto
Lo primero, como en casi todo, pecando de libro de autoayuda, es ponerse frente a una hoja y apuntar unas cosillas: 


  • Qué no quieres. 
  • Qué quieres. Objetivos
  • Activos (qué tienes). Pasivos (qué debes y gastos). 
  • Hábitos a reforzar y hábitos a cambiar.



Seamos sinceros. Nos quejamos mucho pero sin antes mirarnos y analizar nuestra situación. Por ejemplo, no llegar a fin de mes puede ser cierto de manera absoluta si apenas gastas en lo que no es básico y no tienes ahorrado, pero conozco muchos casos que sí tienen ahorros (España es como Japón un país con un nivel de ahorro elevado, equivalente a más del PIB) y no llegan porque gastan en conceptos absurdos o bien no se preocupan de buscar mejores precios. Al final es vagancia, desinterés, falta de búsqueda.Todos conocemos o nosotros mismos estuvimos o aún estamos “atrapados” en una tarifa de móvil o de internet delirante, pagando extras que no usamos en seguros o mantenimiento... y nos indignamos por hechos que de nosotros depende evitar. Por ello, antes de meternos en mayores fregados (piso, coche, viajes…), simplemente sería sencillo empezar por tu cuenta de gastos y separar los impepinables (casa, luz, agua…) de los que no lo son, y dentro de los gastos fijos, ver en dónde se puede ahorrar. Te sorprenderás del balance final que te sale. Y si no te sientes constante o capaz, empezamos ya a darte herramientas (gratuitas todas) para que lo hagan por ti, por ejemplo con Fintonic, que te controla todas tus cuentas, te categoriza gastos y avisa de pagos no previstos… De todas formas ya casi todos los bancos tienen su propia plataforma online con servicios similares. 

Por tanto tras realizar tu balance, lo primero por lógica es ver si tu banco es el adecuado y si no, adónde cambiar. Las claves son: que no te cobren comisiones y que te den más intereses (pinchar enlaces). 

Continuamente nos quejamos de lo que los bancos nos quitan o no nos dan. El banco es un negocio que está hecho para ganar dinero a través de tu dinero, así que todo lo que te digan no les creas porque todo será buscando su beneficio y a ti sólo te darán las migajas, cuando no te harán perder dinero (te remito a mi post sobre el dinero y la deuda). Pues bien, si quieres que no te engañen no vale siquiera apuntarte a la OCU o tener un amigo economista. Se trata, repito, de ser autosuficiente, pero de cómo tener nociones básicas de finanzas, contabilidad, etc. hablaremos más adelante, al igual que de fondos, bolsa, fiscalidad... Ahora sólo se trata de empezar la casa por los cimientos y también reclamar que una de las asignaturas troncales de la educación fueran las finanzas y contabilidad. Pero claro, no interesa tener ciudadanos verdaderamente preparados en ese aspecto. Si no, no hay negocio. 

Como aquí no se trata de darte los peces sino de enseñarte a pescar, como mucho te daremos la caña, así que te paso un ejemplo de libro por donde empezar. No te sientas mal por el título, de hecho ser tonto es precisamente seguir dependiendo de lo que te dicen y aconsejan los bancos. 

En resumen: haz balance de tu patrimonio, de tu nivel de ingresos y capacidad o no de ahorro y en virtud de eso escoge el banco más adecuado. Negocia con ellos. Si ven que algo controlas y que haces las preguntas adecuadas te ofrecerán algo o algo más que a la mayoría que firman todo sin saber letra pequeña o comparar, sólo porque es el banco de toda la vida o porque un familiar trabaja en él. Déjate de sentimentalismos y prejuicios. Es tu dinero. No lo pierdas y tampoco pierdas el tiempo. Lo digo porque los bancos online no sólo no cobran nada por nada sino que te ahorrarán desplazamientos y colas. Recuerda que aquí defendemos la riqueza en tiempo tanto como la monetaria. 

En el siguiente post ahondaremos más en los bancos: usar crédito o no, tarjetas, cuentas bancarias, interés simple y compuesto, opciones para transferencias...

Bélgica estuvo varios meses sin gobierno y no pasó nada. En España ocurre tres cuartos de lo mismo. Y podría ser así siempre, de no ser porque nos gusta la burocracia y participar de algo que no depende de quiénes estén, sino que llevan a una dinámica al margen de instituciones. El resto es espectáculo y poder. Pues lo mismo ocurre o debería de ocurrir contigo. Desengáñate. Nadie va a sacarte las castañas del fuego. Los políticos, derechas o izquierdas, viejos o nuevos, están para tener el poder y llevárselo crudo, salvo honrosas excepciones que no afectan al conjunto. Siempre ha sido así, siempre lo será, la historia es testigo. No esperes eternamente ni te refugies en el idealismo. Voy a compartir una serie de artículos encaminados a facilitar la vida cotidiana y mejorar tus expectativas. Sí, se trata de buscar tu camino, de aprovechar lo bueno del sistema que tanto te incomoda a veces y te indigna, que tanto te roba y te desatiende, en tu beneficio. Sin más, sin pretender pensar que es el único modo o saber más o menos que nadie. Simplemente poner negro sobre blanco lo que hay y tú decides qué coger. Y si tu vida parece adecuada, pues enhorabuena. Y si no quieres cambiar, pues no sigas leyendo.

Así que a por ello. ¿Quieres mejorar, soluciones? Empieza por ti mismo y no eches la culpa a los demás, a tu familia, a tus amigos, a los políticos... Verás que no es más que lógica, ventajas y herramientas que te ahorrarán mucho tiempo y dinero. Un concepto que suena bien pero no se aplica luego: minimalismo. Otro concepto que se puede tomar por el lado malo: individualismo. Pero no tomado como egoísmo sino como optimización de tu vida y autosuficiencia, hecho que hará mejorar a tu alrededor y por ende impedirá echar la culpa a todo menos a ti de lo que pasa y de lo que te pasa. La libertad verdadera es una mezcla de tiempo y no dependencia de nadie. Todos podemos ser o pretender ser de una ideología u otra pero al final, no seamos hipócritas, todo es economía: rojos o azules o verdes, salvo que te hagas ermitaño, de puertas adentro, todos, miramos por el bienestar de los nuestros, y eso es dinero y tiempo, ganar, comprar, gastar, vender, ahorrar. Lo demás son milongas.

Intentaré hacerlo por bloques pero será inevitable cierta mezcla al estar muy relacionadas unas cosas con otras: administración, redes sociales, patrimonio, bolsa, empleo, negocios, ocio, deporte, salud, turismo, fuentes de información, apps... La lista es larga pero usaremos la lógica de prioridades para ir desgranando. La vida es tuya y tú puedes ser autosuficiente en parte o total, y así sí poder ayudar también a los demás si lo deseas. De la otra forma, la que la mayoría adopta, es un continuo contradictorio entre deseos y expectativas, entre qué quieres y qué no. Todo ello provoca frustración e ideas que no casan con tu verdadera vida real ni menos aún con la que quieres.

Dicho esto, vamos al lío. Iré dedicando posts más generales o específicos de cómo ganar más, gastar menos, ahorrar más y mejor, no pagar por cosas que son gratis, etc. Por supuesto, cada uno es un mundo y tendrá que analizar primero su vida, de lo que puede o no prescindir, de lo que quiere y no quiere, de si tiene hipoteca, hijos, trabajo fijo, temporal o en paro. Se trata de salir de la zona de confort y ver más allá de la vida convencional que te venden.

En la siguiente entrada empezaremos...
Relacionemos dos conceptos que para mí, en unas circunstancias civilizadas que no hemos alcanzado, deberían ser uña y carne, una perfecta simbiosis: libertad y tecnología, tecnología y libertad. Sin embargo, estamos lejos de tal romance, muy al contrario, sin saberlo se están engañando mutuamente. Lo que debería ser ya una unión total es aún un continuo antagonismo.

En los últimos días he podido bucear en las procelosas aguas de la tecnología, que tanto defiendo en este blog; pero en la red y fuera de ella hay que saber buscar y separar el grano de la paja. En este caso parte de esa paja lo representan ferias tecnológicas como la de Las Vegas, por citar la más reciente. Al margen del omnipresente ipad, cada día salen a la luz nuevos cachivaches futuristas para mitigar nuestra sed de consumo. La tecnología de mercadillo, el márqueting atando en corto al chip, la prostitución del silicio. Nos fascinan los avances en lo más pequeño, lo último, pero no deja de ser un espejo más pulido, eso sí, de lo que es el ladrillo o las marcas fashion. Consumismo como antídoto a la frustración, como arma de comparación social, como señal de status.

Por otro lado, como hemos hablado en otras ocasiones, tenemos el concepto de libertad. Confundimos libertad con libre albedrío, al menos comparándolo con el sistema económico-social imperante. La libertad, como concepto puro, requiere de los menores aditamentos posibles, salvo que estos sean de tal magnitud que dé la vuelta al argumento lógico. Me explico: en ambos extremos, de los que poco necesitan o de los que mucho tienen, su grado de libertad sería alto; en medio se encontraía el falso equilibrio entre lo que se tiene y lo que se desea, bien por frustración, por envidia, por ambición o por mero deseo. Puede sonar muy filosófico, pero es la vida misma, parte del problema que estamos viviendo. Somos libres sí, pero en una especie de "libertad vigilada", o como el preso que tiene que ir cada noche a dormir a su celda, ¿me entendéis, no? Nadie nos impide no hacerlo, pero la estructura socio-laboral nos lleva a hacer mal uso de esa libertad, el uso que interesa y para el que nos han entrenado. Eso sí, nosotros solitos nos lo buscamos.


La tecnología, por tanto, debería ser el medio y no el fin. Construimos nuestro mundo con mimbres del pasado y les cubrimos de aleación tecnológica, pero no se sostiene, porque es artificioso, es débil. Debe ser la tecnología la que sea causa de nuestra libertad, porque nos proporcionen los nuevos mimbres que a la postre nos hagan más libres, libres de verdad y no la ilusoria libertad de consumista eternamente insatisfecho.

La crisis continua y continuamos repitiendo errores. Parémonos y frenemos la demanda en su más extenso significado. Seguimos sin comprender o sin querer reconocer que la libertad no nos hará libres mientras seamos estúpidos; bien al contrario, la libertad unida a la estupidez es una letal combinación que lleva a su contrario, a la esclavitud disfrazada de lucidez.

Por ahora sólo somos libres para pensar, porque la libertad que nos han dado es consecuencia de lo poco que hemos pensado. Libres para consumir: consumir palabras, consumir horas de trabajo improductivo, consumir "bienes", consumir horas, relaciones, anhelos no deseados, deseos no meditados...

Como dice Niño Becerra, catedrático de economía tan de moda en esta crisis que él predijo, lo único que se puede hacer es consumir sólo necesario, vivir con lo justo, empezar a construir un sistema económico basado en el valor añadido, en la innovación tecnológica de verdad, y no de bazar, añado. -Ni caso, lo que hay que hacer es seguir malusando la capacidad tecnológica ¿no?; así reflotaremos la economía de nuevo, pero ¿quién quiere reflotar a un titanic oxidado?-

Pero no nos alarmemos, bien al contrario: la mayoría que se creen libres porque consumen lo que quieren y se pueden permitir el último gadget verán el verdadero rostro de la libertad, el de una libertad basada en la equidad y el uso humano de la tecnología y no en la frustración social y el uso pueril de la misma.

Si queremos luchar por un verdadero grado de desarrollo social y tecnológico, uno de los pilares básicos es la relación tecnología-libertad. Pero para ello hay que sentar las bases para el buen uso de ambos factores, situarlos como se debe en la ecuación del bienestar.
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