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Recientemente emitieron en Documentos TV un compedio de hostias como panes. La diana: los expertos, cómo se ha creado esta lucrativa industria por la demanda de los mortales ante tanta información y no saber procesar tales cantidades. Su título: La industria de los expertos. Y es que, para empezar, el sistema educativo de las últimas décadas en la mayoría de los países ha ido encaminado a eso: nulo sentido crítico o analítico y adoración a lo absoluto envuelto en un bonito envoltorio, sumado al factor familia. Una mina para este mundillo. 


El menor de los males sería volver al patrón oro, pero revisionando el documental Dinero es deuda (al que dediqué una entrada aquí y que os vuelvo a recomendar encarecidamente), explica muy bien lo sencillo que sería todo si se usara la lógica y la equidad (sí, el "esto es imposible" o "demasiado sencillo para llevarse a cabo" ya lo tengo de antemano). Transcribo la parte donde, tras explicar cómo surgió el dinero, los bancos, la deuda y el sistema actual, nos da una solución plausible que por sencilla no es utópica, sólo que nos han vendido algo que con el paso de las décadas parece imposible de superar.



"La reforma monetaria, al igual que la electoral, es un tema muy polémico que requiere una voluntad de cambio y de pensar. (...) No llegará fácilmente, ya que los privilegiados por el sistema existente en la actualidad harán todo lo posible para mantener sus ventajas. 

Visto que el dinero es sólo una idea y que en realidad puede ser cualquier cosa que concibamos como tal, presentamos un único sistema monetario para vuestra consideración. Este modelo está basado en sistemas que funcionaron bien en el pasado, sistemas en Inglaterra y EE.UU. que fueron destruidos por los "banqueros Goldsmith" con su sistema de reserva fraccional. 

Para crear una economía basada en dinero libre de interés, puede ser creado y gastado por el gobierno a través de infraestructuras. Este dinero no sería creado como deuda sino como valor, es decir, las infraestructuras que pagaron con ello. Si este nuevo dinero proporciona más comercio requiriendo su uso, no produciría inflación alguna. En el caso de que los gastos gubernamentales sí causaran devaluación o inflación, habría dos vías para resolverlo: la inflación es equivalente a un impuesto plano sobre el dinero, no importa si el valor del dinero se devalúa en un 20% o si el gobierno nos quita con impuestos un 20%, el efecto en nuestro poder adquisitivo es el mismo. De esta manera la inflación, en lugar de impuestos, podría ser políticamente aceptable si es debidamente empleada. El gobierno podría contrarrestar la inflación recaudando impuestos y eliminando este dinero del mercado. Así reduciría el suministro de dinero y restauraría su valor. 

Para controlar la deflación (la caída de precios y sueldos), el gobierno sencillamente gastaría más dinero. Con la ausencia de la creación del dinero de deuda el gobierno tendría más control del suministro de dinero de un país y los ciudadanos sabrían a quiénes serían los culpables. Los gobiernos triunfarían o caerían en virtud de su capacidad para controlar el valor del dinero. Dependerían de los impuestos, como ahora, pero no se emplearían en pagar intereses a los bancos. No podría haber ninguna deuda nacional si el gobierno creara simplemente el dinero que necesita. Nuestro perpetuo servicio a los bancos para el pago de esa deuda dejaría de existir. 

Lo que no nos han enseñado es que "democracia" y "libertad" son de hecho una forma ingeniosa de dictadura económica. Mientras toda la sociedad depende de un suministro de crédito bancario para sus necesidades monetarias, los banqueros serán quienes decidan quién tendrá el dinero que se necesita y quién no.
Me he levantado hoy con la noticia de nuevas convocatorias de huelga de AENA en días clave de las vacaciones tanto de Semana Santa como estivales. El motivo: evitar la progresiva privatización y los consecuentes despidos y subidas de tarifas. Al margen de la molestia y el abuso que conllevan estas movilizaciones sobre el usuario, subyace en el problema el eterno dilema entre lo público y lo privado.


Como casi siempre no me postulo abiertamente en ninguno de los dos bandos. Parte de los trabajadores que van a parar en sus funciones lo que realmente quieren es mantener los privilegios ganados por oposición, un sistema que desde luego no ayuda a que haya honestidad en el empeño del trabajo por la sencilla y lógica razón de que el propio sistema conlleva un "gana algo y échate a dormir". Pero por otro lado lo que reivindican en parte, que es evitar la privatización y por tanto el abuso bajo la bandera de la competitividad, no parece tampoco la mejor solución a tenor de lo visto en las últimas décadas.

Aquí es donde me quiero detener y aprovechar, al hilo de esta noticia, para recomendar el visionado del documental La doctrina del shock , basado en el libro del mismo título de la economista y periodista Naomi Klein. Para quienes no han leído el libro este resumen en imágenes dirigido por Michael Winterbotton y Mat Whitecross les aclarará en sus 79 minutos de duración cómo se ha llegado a la situación actual desde el punto de vista geopolítico y económico.


Portada del libro



Con la premisa de experimentos documentados y puestos en práctica de terapias de shock y métodos conductistas y de tortura en los años 50 y 60, la activista estadounidense, a partir de una de sus numerosas conferencias, nos conduce por los vericuetos históricos de las últimas décadas, cuyo leit motiv ha sido el control económico y político bajo bandera más o menos oculta de Estados Unidos y bajo la batuta de la Escuela de Economía de Chicago.

Si en el anterior post hablaba del origen y uso del dinero y de la deuda, este documental completa el vergonzoso panorama que han creado, en este caso centrando la denuncia en una escuela económica apadrinada por Milton Friedman, que defendió un sistema capitalista brutal basado en la privatización salvaje y la desigualdad. Un experimento que comenzó en el Chile de Allende y se ha venido repitiendo a lo largo y ancho del globo.

Naomi Klein va repasando uno a uno los acontecimientos históricos y políticos más relevantes de las últimas décadas (dictaduras de Pinochet en Chile y Videla en Argentina, la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, la Guerra de las Malvinas, la caída del Muro, Gorvachov y Yeltsin...). Más allá de teorías conspiranoicas, el documental explica con datos, pruebas y declaraciones de los implicados cómo todos estos hechos fueron planificados y dirigidos por la inteligencia estadounidense bajo los postulados teóricos de la Escuela de Chicago. Objetivo: avanzar en el dominio político americano y en el dominio económico del capitalismo, sostenido en tres pilares: privatización, desigualdad social y oligarquía.

Reitero que lo más fácil y cómodo es pensar que todo ha sucedido porque tenía que suceder o que hemos llegado a donde estamos por la dialéctica histórica tradicional. Lo único que parece cierto de esta afirmación es que sí todo ha sucedido porque tenía que suceder, pero no por una causalidad fuera de control, sino por una perfectamente orquestada y que como muchos afirman nos conducirá hacia un gobierno cada vez más global y dirigido por unas pocas grandes corporaciones. Es decir, porque "ellos" decidieron que tenía que suceder. De cualquier modo parece que la utopía de gobiernos sin fronteras va por la senda menos civilizada. Lo peor es que asistimos impasibles, cuando no pasivos, cuando no ignorantes, a este lento pero inexorable proceso y que se relaciona sin duda con otros temas aquí tratados.

Ved el documental y sacad vuestras propias conclusiones. Algunas supongo ya estaban maduradas sin necesidad de fuentes.




Soñar es gratis, pensar en un gobierno global pero basado en la eficacia, la justicia, la igualdad sin demagogia, el desarrollo humano y tecnológico también lo es. Mientras no luchemos por ese sueño los que sí están haciendo realidad el suyo siguen adelante, sin obstáculos. La "doctrina del shock" sigue su curso y cada vez reaccionamos menos a sus descargas.
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