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Bien, el primer paso ya está hecho. Hemos analizado qué tenemos, qué gastamos, qué queremos y podemos ahorrar y hemos buscado el banco más adecuado a nuestros intereses. Ahora se trata de, dentro de lo posible, usar el banco en tu beneficio y no al revés, llevar tú la iniciativa.

Lo normal es abrir para empezar una cuenta nómina, pero ¿y si estás en paro, o eres autónomo o freelance? No te preocupes, hay numerosos bancos que ofrecen cuentas nómina sin nómina y algunas de ellas con remuneración. Una vez más, las más recomendables son las de banca online, que además suelen ofrecer las tarjetas gratis (por supuesto, como ya apuntamos, no tendrás que pagar nada por los servicios bancarios). No obstante, siempre buscar las que te devuelven un porcentaje de los gastos fijos (recibos de luz, gas, móvil, etc.).

Tarjetas

Aquí empezamos a practicar el minimalismo. Evita tener más de una tarjeta y que sea por supuesto de débito, salvo una excepción: que para ciertas transacciones como por ejemplo alquilar coche o ciertas compañías aéreas se necesite tarjeta de crédito. No hay problema porque ya estamos en un banco donde toda tarjeta es gratuita pero ten en cuenta unas pautas básicas:

- No contrates un límite elevado. Intenta que no supere el montante de tu nómina y así evitas tentación de uso.
- Úsala sólo en los casos citados, sólo en los estrictamente necesarios, porque si no entrarás en una espiral de deber y con el aumento paulatino de intereses (consulta sobre todo por tanto el tipo e interés aplicado a tu tarjeta). 
- La mejor forma de evitarlo es no llevarla nunca consigo. Así te asegurarás de que su uso sólo sería para lo comentado de excepciones donde no puedes usar la de débito. Nada más. 
- Liquida el uso que hayas hecho cada mes, sin fraccionar y así evitarás la espiral de intereses. Es decir, seguimos a máxima de no gastar más de lo que ganas. NUNCA. 



Hasta aquí fácil pero ya alguno dirá que por esa regla de tres no se podría comprar un coche o un piso, salvo que tengas mucho efectivo ahorrado. Pues ya trataremos ese tema, de la creación de necesidades y gastos innecesarios y opciones más rentable pero por ahora, al menos en los gastos menores, seguir esa máxima a rajatabla. 

Vale, ya tenemos nuestra cuenta y nuestra tarjeta o como mucho dos tarjetas. No necesitamos más, ni tarjetas de fidelización, ni de crédito no asociadas... Sólo nos hará convencernos de que tenemos que gastar más de lo que en realidad es y así falsamente pensaremos que estamos ahorrando sobre ese gasto y gastar más o con más frecuencia. Es uno de los trucos más eficaces que usan. 

Ahora toca lo más vital y complejo, cómo ahorrar y si tienes dinero ahorrado, activos en efectivo ¿cómo hacer que tu dinero crezca y las mejores opciones para ello? Siendo lo más importante y lo que te puede dar a la larga libertad financiera o al menos un importante remanente para tu calidad de vida, apenas nos preocupamos de ello y o bien nos fiamos de lo que nos ofrece nuestro banco o como mucho buscamos simplemente la cuenta con mayor tipo de interés.

En la siguiente entrega abordaremos la clave de todo el entramado de uso eficiente de tus recursos en el apartado de activos: cómo gastar menos para poder siempre ahorrar y cómo ahorrarlo, y así conseguir el cóctel adecuado. Pero poco a poco. Sólo adelantarte dos cosas que son la madre del cordero: la distinción entre los tipos de interés TIN, TAE y TIR y la maravillosa acción del interés compuesto
Lo primero, como en casi todo, pecando de libro de autoayuda, es ponerse frente a una hoja y apuntar unas cosillas: 


  • Qué no quieres. 
  • Qué quieres. Objetivos
  • Activos (qué tienes). Pasivos (qué debes y gastos). 
  • Hábitos a reforzar y hábitos a cambiar.



Seamos sinceros. Nos quejamos mucho pero sin antes mirarnos y analizar nuestra situación. Por ejemplo, no llegar a fin de mes puede ser cierto de manera absoluta si apenas gastas en lo que no es básico y no tienes ahorrado, pero conozco muchos casos que sí tienen ahorros (España es como Japón un país con un nivel de ahorro elevado, equivalente a más del PIB) y no llegan porque gastan en conceptos absurdos o bien no se preocupan de buscar mejores precios. Al final es vagancia, desinterés, falta de búsqueda.Todos conocemos o nosotros mismos estuvimos o aún estamos “atrapados” en una tarifa de móvil o de internet delirante, pagando extras que no usamos en seguros o mantenimiento... y nos indignamos por hechos que de nosotros depende evitar. Por ello, antes de meternos en mayores fregados (piso, coche, viajes…), simplemente sería sencillo empezar por tu cuenta de gastos y separar los impepinables (casa, luz, agua…) de los que no lo son, y dentro de los gastos fijos, ver en dónde se puede ahorrar. Te sorprenderás del balance final que te sale. Y si no te sientes constante o capaz, empezamos ya a darte herramientas (gratuitas todas) para que lo hagan por ti, por ejemplo con Fintonic, que te controla todas tus cuentas, te categoriza gastos y avisa de pagos no previstos… De todas formas ya casi todos los bancos tienen su propia plataforma online con servicios similares. 

Por tanto tras realizar tu balance, lo primero por lógica es ver si tu banco es el adecuado y si no, adónde cambiar. Las claves son: que no te cobren comisiones y que te den más intereses (pinchar enlaces). 

Continuamente nos quejamos de lo que los bancos nos quitan o no nos dan. El banco es un negocio que está hecho para ganar dinero a través de tu dinero, así que todo lo que te digan no les creas porque todo será buscando su beneficio y a ti sólo te darán las migajas, cuando no te harán perder dinero (te remito a mi post sobre el dinero y la deuda). Pues bien, si quieres que no te engañen no vale siquiera apuntarte a la OCU o tener un amigo economista. Se trata, repito, de ser autosuficiente, pero de cómo tener nociones básicas de finanzas, contabilidad, etc. hablaremos más adelante, al igual que de fondos, bolsa, fiscalidad... Ahora sólo se trata de empezar la casa por los cimientos y también reclamar que una de las asignaturas troncales de la educación fueran las finanzas y contabilidad. Pero claro, no interesa tener ciudadanos verdaderamente preparados en ese aspecto. Si no, no hay negocio. 

Como aquí no se trata de darte los peces sino de enseñarte a pescar, como mucho te daremos la caña, así que te paso un ejemplo de libro por donde empezar. No te sientas mal por el título, de hecho ser tonto es precisamente seguir dependiendo de lo que te dicen y aconsejan los bancos. 

En resumen: haz balance de tu patrimonio, de tu nivel de ingresos y capacidad o no de ahorro y en virtud de eso escoge el banco más adecuado. Negocia con ellos. Si ven que algo controlas y que haces las preguntas adecuadas te ofrecerán algo o algo más que a la mayoría que firman todo sin saber letra pequeña o comparar, sólo porque es el banco de toda la vida o porque un familiar trabaja en él. Déjate de sentimentalismos y prejuicios. Es tu dinero. No lo pierdas y tampoco pierdas el tiempo. Lo digo porque los bancos online no sólo no cobran nada por nada sino que te ahorrarán desplazamientos y colas. Recuerda que aquí defendemos la riqueza en tiempo tanto como la monetaria. 

En el siguiente post ahondaremos más en los bancos: usar crédito o no, tarjetas, cuentas bancarias, interés simple y compuesto, opciones para transferencias...

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