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Continuando con el tema vivienda, hoy vamos a abordar someramente, siempre desde lo práctico, cómo minimizar daños en cuanto a gasto y/o sacar ganancias inmobiliarias.
La historia siempre se repite. Con la crisis de 2007 parecía que al menos supondría un cambio de modelo y mentalidad con respecto al ladrillo pero nada más lejos de la realidad. Desde hace ya tres años han vuelto a aparecer las grúas y las hipotecas sin complejos, alentado por los tipos casi a cero. Ya hay entidades bancarias ofreciendo diferenciales menores del 1%.

Si ya tienes una hipoteca puedes hacer dos cosas: mejorar las condiciones o deshacerte de ella. Si tu elección es la mejora, puedes negociar con tu banco (novación) o cambiarte (subrogación). En ambos casos ten en cuenta que no te saldrá gratis (cómo no) y además hay que cumplir tres requisitos:
  • Tener pagado tres años al menos.
  • Libre de pagos pendientes.
  • Que sea la vivienda habitual.
En la novación sólo podrás negociar por:
  • El interés que te aplican (necesaria escritura pública).
  • El importe pendiente.
  • El plazo de amortización.
  • La titularidad (caso de separación, divorcio o fallecimiento).
En la subrogación, ten en cuenta que podrás hacerla sin pedir permiso a la entidad y normalmente el banco te hará una contraoferta para no perderte como cliente (como ocurre en telefonía o seguros). Dispondrían de 15 días y deberán hacerlo ante notario. Los gastos serían mayores que la novación, entre 500 y 1.700 euros. Haz tus cálculos para ver si compensa (teniendo en cuenta también gastos que puedan derivarse de ese cambio, como comisiones y seguros), pero seguramente en la mayoría de los casos sea así: primero porque el amenazar con irte siempre deviene en mejora de condiciones y segundo porque muchas hipotecas se contrataron con intereses superiores a Euríbor +2.5.


Alquiler

Tanto si tienes una vivienda en propiedad como si no, el alquiler es una forma cómoda de obtener ingresos, por mucho que tiren para atrás temas como el impago o los daños en la vivienda. Ahora veremos cómo evitarlo. Hay dos opciones, obviamente también en función de si vives en la vivienda que vas a alquilar o no:
  • Alquilar la vivienda completa.
  • Alquilar por habitaciones.
En la primera, sólo podrás si lógicamente no vives en ella y en la segunda puedes vivir o no. Lo más importante de todo es que en el primer caso se regula por la ley de arrendamientos urbanos (LAU) y en la segunda por el código civil. Deberás decidir si te conviene más una u otra, sobre todo desde el punto de vista fiscal:
  • Por habitaciones: hay que realizar un contrato por inquilino, deberá estar el piso amueblo y especificar qué zonas son comunes. No hay marcos temporales obligatorios. Ventajas: puedes desalojar la vivienda cuando quieras y al estar suscrito al código civil lo puedes hacer en unos días si los inquilinos se negaran; puedes desgravarte gastos relacionados con el mantenimiento y mejora de la vivienda (por ejemplo, si eres tú quien pagas luz o calefacción, pues tendrás importantes desgravaciones). Desventajas: menos seguridad, más movilidad al no haber una duración mínima de contrato, menos desgravación fiscal para el arrendador y ninguna para el arrendatario.
  • Piso completo: por ley los inquilinos puede estar tres años mínimo. Ventajas: más regulación contractual, mayores desgravaciones fiscales (exento de iva y reducirse entre el 60-100% del precio de la vivienda), aparte de un 3% del valor catastral del inmueble, cosa que pocos saben y apuntan en su declaración. Desventajas: más dificultad en caso de deber desalojar a los inquilinos, al no regirse por el código civil directamente sino por la LAU y no poder hacer uso inmediato de tu vivienda en el caso que te sea urgente volver a vivir en ella o venderla. Además el inquilino puede desgravarse parte de su alquiler siempre que contrato y fianza estén depositados en la entidad regional correspondiente.
Seguridad y fiscalidad

Aparte de que el servicio del que voy a hablar también desgrava, es imprescindible y te dará tranquilidad absoluta contratar una agencia que te lleve todo si te decides por alquilar tu vivienda completa. Por un precio que suele equivaler al primer mes de alquiler o bien una cuota mensual, ellos se encargarán de buscar a los inquilinos adecuados, enseñar el piso, realizar el contrato e incluir un seguro de impago que normalmente te cubrirá un año entero de impago y cualquier coste derivado de acciones legales contra el o los inquilinos. De esta manera sólo tendrás que preocuparte de que el montante mensual ha llegado a tu cuenta. Dos ejemplos de agencias: 



Por último ten en cuenta que hasta este año la edad y ocupación del inquilino influía en la desgravación, en virtud de si era mayor o menor de 30 años (en vez del 60%, el 100% sobre los beneficios) y de si sus rendimientos netos de trabajo superaban el 75% del IPREM o Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples. A partir de este año será del 60% para todo caso.

Si has alquilado tu vivienda por temporadas (casos de Airbnb o Homeaway, por ejemplo), los rendimientos tributarán como capital inmobiliario pero no podrás aplicar la reducción del 60%.


De cualquier forma, siguiendo los prefectos de esta serie, es hacer números y ver si compensa o no tener vivienda en propiedad, y si ya la tienes, cómo sacar el máximo partido dependiendo de si vives o no en ella o si quieres/puedes alquilar el piso entero o habitaciones. Y puestos a meternos en fregados inmobiliarios y si tienes liquidez para ello, hazlo bien y busca chollos reformables en zonas costeras o céntricas de grandes capitales donde poder obtener beneficios e incluso poder vivir de los alquileres y no que la vivienda y los bancos vivan de ti. 
Pasamos a otra fase. Hasta ahora hemos introducido el plan general y cómo ahorrar dinero. Ahora pasamos al cuadrante de pasivos, de los gastos, antes de que, varios post después, volvamos al tema de activos y cómo generar más (inversión, ganancias extra…). Como dijimos habrá que dividir los gastos entre los obligados (vivienda y sus gastos, móvil, internet, comida, ropa) y los no obligados aunque lógicamente también imprescindibles para una vida feliz (ocio en general: viajes, restauración, música, etc.). Veremos cómo pagar menos en los gastos impepinables y cómo también pagar menos o no pagar nada en el resto.

Hoy nos centraremos en el gasto por excelencia: la vivienda, para en sucesivas entradas centrarse en los diferentes gastos inherentes a ella: luz, gas, agua, internet, teléfono, muebles… La vivienda daría para varios post pero intentaremos resumirlo, aunque sin duda es el gasto clave durante toda tu vida (cuantitativa y cualitativamente) y puede marcar toda tu economía para bien o para mal, según lo gestiones.

Comenzemos. Si hay algo que no te vas a librar y que comerá el mayor porcentaje de gasto es la vivienda (salvo que tengas piso en propiedad heredado y vivas en él). Por tanto entramos en el quid de la cuestión, el eterno dilema (comprar o alquilar) que no obstante en España suele decantarse siempre por el primero, por tradición y mentalidad, la tan arraigada idea de “tener tu propia casa”. Esto no pasa en la mayoría de países del mundo, al menos con tan alto porcentaje de propiedad. Esta serie pretende un cambio de mentalidad pero desde el cálculo objetivo, así que veremos cuándo conviene comprar (para vivir y/o como inversión) y cuándo estar de alquiler.

Los tiempos han cambiado. Salvo que seas funcionario es complicado que siempre vayas a trabajar no ya en la misma empresa, sino en la misma ciudad. La forma de vida (menos parejas duraderas, menos hijos, más movilidad) hace que la compra según qué sitios y circunstancias sea una mala opción. A eso añadimos los precios o mejor, el ratio del porcentaje de lo que ganamos para pagar un piso. Mi padre lo pagó en poco más de dos años, con esfuerzo, pero en dos años. No es lo mismo apretarse el cinturón dos años que 35… Aun así, la compra sigue siendo el objetivo de una mayoría. Simplemente para ser propietario, ni siquiera para al menos sacarle rentabilidad.

Efectivamente, sería la única razón para la compra: la inversión, vivir de las rentabilidades de su alquiler o de la venta, pero claro, para eso hay que haberla comprado ya, es decir, tener mucha liquidez. 

Es curiosa la obsesión de las personas por poseer un piso, sobre todo relacionado con la pareja. Estar casado y más aún con hijos lleva al impulso irrefenable en España de hipotecarse. Pues no, ni se va a dar un futuro mejor para los hijos ni vale la pena la enormidad del gasto y la esclavitud por la "libertad" de poder tirar un tabique o tener unos muebles específicos, salvo casos muy específicos. Los ejércitos poderosos lo son en parte por su capacidad de movilidad. Pues en las personas es lo mismo. Pero no nos desviemos. Vamos a los hechos:

Como pasa con el coche también, la principal táctica de venta es destacarte la cuota mensual, sin tener en cuenta el gasto total y dividirlo por mensualidades. El resultante visto numéricamente nos haría reflexionar. Aparte de la nula ventaja fiscal, comprar una casa supone los siguiente gastos: tasación, notaría, gestoría, registro, comisión de apertura-subrogación, comunidad, seguros, impuestos (de constitución de hipoteca, transmisiones, IVA, IBI, basuras) y los futuros de mantenimiento, averías y derramas. En resumen, sólo en gastos no recuperables, supone el 10% del total, aparte que durante años no amortizarás capital alguno entre esos gastos y los intereses. Calcula cuántos meses de alquiler podrías pagar con ello. 

Compruébalo por ti mismo con esta calculadora comparativa.

Ejemplo ilustrativo: Una vivienda en venta de 300.000 € pero tasada en 270.000 €. El banco que concede un préstamo hipotecario, por regla general sólo dará, como máximo, 216.000 € (el 80% de 270.000). El comprador tendrá que pagar como entrada el resto (84.000 €), además de los gastos de formalización del préstamo (como media el 10% de 216.000 € = 21.600 €). Es decir, para comprar esta casa, habrá que contar con aproximadamente 105.600 € antes de contratar una hipoteca. 
La cuestión es: ¿vas a vivir siempre en el mismo sitio? ¿tienes tanta liquidez? La burbuja inmobiliaria y la situación laboral demuestran que no.

El PER

Price Earnings Ratio. Lo veremos para la bolsa, pero también en inmobiliaria es un concepto clave, aunque de otro modo. Es la clave para ver si compensa o no comprar. Se trata de la relación bastante constante entre los precios de venta y alquiler. 

Si tienes vivienda en propiedad alquilada, para obtener el PER bruto habrá que dividir el dinero actual que obtenemos entre su precio de venta. Si una vivienda de 240.000 euros la tenemos alquilada por 1.000 euros al mes, la rentabilidad será del 5 %.

(12.000/240.000) x 100 = 5%

Pero vamos a lo que interesa, usar el cálculo para ver si es mejor compra o alquilar, que sería el PER a secas (dividir el precio de venta entre el precio de alquiler). Así tendremos las veces que el precio de alquiler está contenido en el de venta o lo que es lo mismo, los años que tardaríamos en pagar una vivienda mediante alquiler.

En el anterior ejemplo sería un ratio 20: (240.000 / 12.000) = 20 veces

Efectivamente, tenemos que conocer el precio de venta y el de alquiler. Lo sacamos de la web del Banco de España, que según el último informe, la rentabilidad bruta de alquilar una vivienda en España es del 4,6% o 21,7 años. Para ver si compensa o no la compra multiplicaríamos el precio del alquiler mensual por 260 meses para obtener un precio de venta aproximado. Por ejemplo, si se alquila por 1.500 euros al mes y multiplicamos ese precio de alquiler mensual por 260 meses obtendríamos que el precio de venta debería rondar los 390.000 euros en las condiciones actuales.



Del mismo modo, si tenemos una vivienda que podría venderse por 260.000 euros, bastaría con dividir entre 260 para saber que su precio de alquiler debería ser de unos 1.000 euros mensuales. A mayor subida de precios, PER más elevado y por tanto menos posibilidades de que compense comprar. A PER más bajo, puede compensar comprar. 

Ejemplo de aplicación: una vivienda que vale 400.000 euros y que se alquila por 1.000 al mes. Calculamos PER (400.000/12.000)=33 veces, muy superior a la media de 21,7. Es decir, sería para alquilar, no comprar.

De aquí podemos deducir hechos prácticos, más allá de lo monetario. El PER más alto corresponde a las mejores viviendas y mejor ubicadas, es decir, vivir en la zona que te gusta o en la casa ideal compensa si alquilas, no si compras. ¿Prefieres vivir en tu zona ideal y casa ideal o tener en “propiedad” una casa que “puedes” pagar en una zona que no te gusta o un piso que no es lo que soñabas? Tú mismo. 

Y es que no nos engañemos, si se tiene tanto miedo a la bolsa y a apalancarse, en realidad al comprar una vivienda te estás apalancando a lo bestia y encima con un algo difícil de deshacerse y con altísimas comisiones.

Sé que es una batalla perdida, en un país donde el 83% de la población opta por la compra, frente a otros países como Alemania, donde es del 53%. Luego con lo que han ahorrado toda su vida llegan a España y compran casitas en la costa a precio de ganga y a tocateja. Otra mentalidad, menos mantras tontos y mayor practicidad. 

Si con las finanzas en general es difícil cambiar la mentalidad y ser lógicos, en el tema de la vivienda se antoja misión imposible, porque las razones son absolutamente subjetivas y parece que no eres serio o solvente si no te compras una casa, cuando casi siempre es lo contrario. Vivir de alquiler supone tener más liquidez y libertad. Pero claro, el qué dirán más la ignorancia influye mucho en este país. La familia y el sistema fomenta por todos los medios la compra, ya que supone continuar en la rueda de la deuda y los ingresos por impuestos, como pasa y veremos con las nóminas y el IRPF. 

Vivir de alquiler supone ventajas cuantitativas: más liquidez para inversión y ocio (calcula lo que ahorrarías al no hipotecarte y lo que te rentaría con el interés compuesto ya visto y la calidad de vida en todos los ámbitos); y cualitativas (libertad absoluta, sin quebraderos de cabeza, listo para cualquier cambio vital como traslado del trabajo, proyectos nuevos o simplemente ir viviendo donde te apetezca y mejor se adapte a tu vida presente). Y si con el tiempo consigues esa liquidez suficiente, si puede ser un gran negocio poder comprar en efectivo una/s casa-ganga en zona costera y tener un sobre sueldo o incluso vivir de los alquileres obtenidos. 


Planificación e ir contracorriente. Es la clave. En las siguientes entradas veremos cómo minimizar daños si al final se cayó en la hipoteca o incluso deshacerte de ella, cómo alquilar tu casa y su fiscalidad, y nos sumergiremos en los engorrosos pero necesarios gastos fijos inherentes a la vivienda, sea alquilada o no: luz, gas, agua, internet… 
Solemos quejarnos, nos quejamos mucho de no tener ahorrado o no llegar a fin de mes. Como apuntamos, trataremos el tema de cómo ahorrar, pero antes iremos contra dirección, es decir, hablaremos de dónde y cómo meter el dinero ahorrado. Es simplemente un modo de animaros al acto del ahorro. Y si piensas que no es posible, veremos como siempre lo es con una planificación y sobre todo un cambio de mentalidad en cuanto a posesiones y servicios inútiles o excesivos.

Está claro que lo más valioso cuantitativamente es el tiempo y el dinero. Pues veréis cómo, eso sí, a largo plazo, vuestro ahorro puede hacer, gracias al interés compuesto, que también seáis ricos en tiempo, es decir, que podáis vivir de lo ahorrado y rentado, aunque con realismo y sólo si se dan unas condiciones y se empieza con tiempo. Y si ya tenéis una edad, sólo quedará sufrir por el dinero que tendríais si hubierais ahorrado desde digamos los 18 años. Haced los cálculos, pero veamos un ejemplo comparativo:

1.000 euros a un año y con interés del 4 % al año tendremos:

1000 x (1+4/100) =1040 €

Y así sucesivamente si repitiéramos la operación cada año. Sería un interés simple. Nada si quitamos la inflación, costes o impuestos. Seguramente hasta pierdes dinero.

Pero si reinvertimos los intereses, la cosa cambia, y al siguiente año tendríamos:

1040 x (1+4/100) = 1081,6 €

No parece gran cosa, pero probad a extrapolarlo durante años. Se llama interés compuesto y simplemente consiste en reinvertir los intereses acumulados. Por ahora no hace falta más, no hay riesgo, tipo fijo y a rentar. Más adelante veremos cómo meternos en otras opciones, eso sí, ya con cierta formación y conocimiento acumulado. Vamos, como en los intereses. Basta por tanto por no dejar el dinero al albur de lo que estime el banco. Merece la pena el “esfuerzo” de reinvertirlo cada vez que vence el plazo.

Pero ojo, hay que considerar una serie de factores y conceptos. El primero de todos es el famoso tipo de interés, distinguir entre:


  • Tipo de interés nominal (T.I.N.): es el porcentaje que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado o depositado.
  • Tasa efectiva anual (T.A.E.): es la rentabilidad al final del año. Indica el rendimiento efectivo de una operación financiera. Sería el T.I.N. más el tipo de interés nominal, las comisiones, los gastos bancarios y el plazo. Su valor es siempre anual.
  • El T.I.R. o tipo de interés real mide el interés teniendo en cuenta la inflación o pérdida del valor del dinero. Lo que queda es verdaderamente lo que te ha rentado el dinero.

Distinguir por tanto entre el tipo de interés y la rentabilidad: el primero no incluye los gatos, comisiones, etc. de una operación financiera; el segundo sí que está influida por estos costes.
Si los cálculos te resultan engorrosos o como a servidor, las matemáticas no son lo tuyo, el Banco de España pone a nuestra disposición una calculadora TAE

Lo que está claro es que hay que tener mucho cuidado con lo que te venden, sobre todo si pides un préstamo (aunque en esta serie estaría totalmente prohibido), ya que por ejemplo un TIN nominal del 0% se puede convertir en un TAE de más del 10% si por ejemplo nos aplican una comisión de apertura del 4% con un préstamo de 6.000 euros. La clave por tanto es mirar el TAE.



¿De qué más hay que cuidarse cuando quieras hacer crecer tu dinero? Pues de lo siguiente, todo curiosamente ocultado o liado por los bancos:
  • El pago de impuestos: tributa al 21% como rendimiento de capital. Más adelante hablaremos de los impuestos. 
  • El tipo de interés: es difícil encontrarlos mayores del 4-5%, límite para ganancia real (veremos por qué).
  • La inflación: el valor del dinero hoy no es el de mañana. Significa que 1.000 euros a una subida de precios media del 3% habría que añadir 30 euros anuales para que sean siempre 1.000 euros “reales”. 
  • Las comisiones: de gestión, mantenimiento, cancelación… 
Calcula bien por tanto qué cantidad mensual puedes aportar y con qué total inicial puedes abrir la cuenta y haz números, porque un cálculo de 100 euros mensuales al 10% durante 50 años habríamos ahorrado 60.000 euros, con un rendimiento de intereses de ¡1.672.433 euros! Pero claro, es tan optimista como un tipo de interés poco probable y sin contar todo lo referido anteriormente. Pero ya ves, bastarían unos años para poder vivir de los rendimientos, teniendo en cuenta que en esta serie minimalista no se necesita tanto dinero para vivir con calidad el resto de de tu vida. Pero de ello hablaremos también posteriormente, porque este hilo no es sólo guía y hacer números, sino reflexionar y cambiar de modo de vida.

Como esto no es un manual de qué fácil es todo, veamos el ejemplo de lo que comentamos para ver cómo se lo monta el sistema para que ganes lo menos posible y seguir atado a tu nómina:

1.000€ en un depósito a plazo de 1 año que ofrece un tipo de interés del 4% anual, pagado al vencimiento, tasa de inflación anual del 3% (aunque la tendencia actual de los próximos años sería casi plana, a lo japonés) y gravamen fiscal del 21%.

Intereses percibidos: 4% x 1.000 € = 40 €.
IRPF = 21% x 40 € = 8,4 €.
Intereses netos de IRPF = 40 – 8,4 = 31,6 €

Pero falta asumir la inflación:

Para mantener la riqueza, necesitaríamos recuperar 1.000 € + 3% x 1.000 € = 1.000 € + 30 € = 1.030 €.

Descontamos por tanto los 30 euros y el IRPF: 31,6 € – 30 € = 1,6 € 

En cristiano, el beneficio real, rendimiento, sería: 1,6 x 100)/1.000 = 0,16% (de 40 euros)

Lo que quiero que entiendas es que siempre todo estará en contra pero usando las diferentes opciones de ahorro, ahorrando con tiempo y moviendo tu dinero sin hacer caso a lo que el banco te señale, podrás tener a medio plazo un buen dinero ahorrado, a largo plazo una jubilación jugosa y anticipada y si como en uno de los ejemplos usas el interés compuesto desde que por ejemplo nace tu hijo, podría vivir de lo rentado casi toda su vida. Sí, ya sé, suena mal, quizá prefieras que trabaje muy duro toda su vida y en algo que no le guste y no poder tener la libertad de elegir hacer algo que le llene y se le de bien o no hacerlo. Tú decides. Es libertad. Son números. 

Seguimos en el siguiente post con el tema bancario como base como decíamos para luego, una vez ordenado el panorama y sabiendo los objetivos, ver cómo gastar menos, ganar más, pagar menos, oportunidades, etc. 
Bien, el primer paso ya está hecho. Hemos analizado qué tenemos, qué gastamos, qué queremos y podemos ahorrar y hemos buscado el banco más adecuado a nuestros intereses. Ahora se trata de, dentro de lo posible, usar el banco en tu beneficio y no al revés, llevar tú la iniciativa.

Lo normal es abrir para empezar una cuenta nómina, pero ¿y si estás en paro, o eres autónomo o freelance? No te preocupes, hay numerosos bancos que ofrecen cuentas nómina sin nómina y algunas de ellas con remuneración. Una vez más, las más recomendables son las de banca online, que además suelen ofrecer las tarjetas gratis (por supuesto, como ya apuntamos, no tendrás que pagar nada por los servicios bancarios). No obstante, siempre buscar las que te devuelven un porcentaje de los gastos fijos (recibos de luz, gas, móvil, etc.).

Tarjetas

Aquí empezamos a practicar el minimalismo. Evita tener más de una tarjeta y que sea por supuesto de débito, salvo una excepción: que para ciertas transacciones como por ejemplo alquilar coche o ciertas compañías aéreas se necesite tarjeta de crédito. No hay problema porque ya estamos en un banco donde toda tarjeta es gratuita pero ten en cuenta unas pautas básicas:

- No contrates un límite elevado. Intenta que no supere el montante de tu nómina y así evitas tentación de uso.
- Úsala sólo en los casos citados, sólo en los estrictamente necesarios, porque si no entrarás en una espiral de deber y con el aumento paulatino de intereses (consulta sobre todo por tanto el tipo e interés aplicado a tu tarjeta). 
- La mejor forma de evitarlo es no llevarla nunca consigo. Así te asegurarás de que su uso sólo sería para lo comentado de excepciones donde no puedes usar la de débito. Nada más. 
- Liquida el uso que hayas hecho cada mes, sin fraccionar y así evitarás la espiral de intereses. Es decir, seguimos a máxima de no gastar más de lo que ganas. NUNCA. 



Hasta aquí fácil pero ya alguno dirá que por esa regla de tres no se podría comprar un coche o un piso, salvo que tengas mucho efectivo ahorrado. Pues ya trataremos ese tema, de la creación de necesidades y gastos innecesarios y opciones más rentable pero por ahora, al menos en los gastos menores, seguir esa máxima a rajatabla. 

Vale, ya tenemos nuestra cuenta y nuestra tarjeta o como mucho dos tarjetas. No necesitamos más, ni tarjetas de fidelización, ni de crédito no asociadas... Sólo nos hará convencernos de que tenemos que gastar más de lo que en realidad es y así falsamente pensaremos que estamos ahorrando sobre ese gasto y gastar más o con más frecuencia. Es uno de los trucos más eficaces que usan. 

Ahora toca lo más vital y complejo, cómo ahorrar y si tienes dinero ahorrado, activos en efectivo ¿cómo hacer que tu dinero crezca y las mejores opciones para ello? Siendo lo más importante y lo que te puede dar a la larga libertad financiera o al menos un importante remanente para tu calidad de vida, apenas nos preocupamos de ello y o bien nos fiamos de lo que nos ofrece nuestro banco o como mucho buscamos simplemente la cuenta con mayor tipo de interés.

En la siguiente entrega abordaremos la clave de todo el entramado de uso eficiente de tus recursos en el apartado de activos: cómo gastar menos para poder siempre ahorrar y cómo ahorrarlo, y así conseguir el cóctel adecuado. Pero poco a poco. Sólo adelantarte dos cosas que son la madre del cordero: la distinción entre los tipos de interés TIN, TAE y TIR y la maravillosa acción del interés compuesto
Lo primero, como en casi todo, pecando de libro de autoayuda, es ponerse frente a una hoja y apuntar unas cosillas: 


  • Qué no quieres. 
  • Qué quieres. Objetivos
  • Activos (qué tienes). Pasivos (qué debes y gastos). 
  • Hábitos a reforzar y hábitos a cambiar.



Seamos sinceros. Nos quejamos mucho pero sin antes mirarnos y analizar nuestra situación. Por ejemplo, no llegar a fin de mes puede ser cierto de manera absoluta si apenas gastas en lo que no es básico y no tienes ahorrado, pero conozco muchos casos que sí tienen ahorros (España es como Japón un país con un nivel de ahorro elevado, equivalente a más del PIB) y no llegan porque gastan en conceptos absurdos o bien no se preocupan de buscar mejores precios. Al final es vagancia, desinterés, falta de búsqueda.Todos conocemos o nosotros mismos estuvimos o aún estamos “atrapados” en una tarifa de móvil o de internet delirante, pagando extras que no usamos en seguros o mantenimiento... y nos indignamos por hechos que de nosotros depende evitar. Por ello, antes de meternos en mayores fregados (piso, coche, viajes…), simplemente sería sencillo empezar por tu cuenta de gastos y separar los impepinables (casa, luz, agua…) de los que no lo son, y dentro de los gastos fijos, ver en dónde se puede ahorrar. Te sorprenderás del balance final que te sale. Y si no te sientes constante o capaz, empezamos ya a darte herramientas (gratuitas todas) para que lo hagan por ti, por ejemplo con Fintonic, que te controla todas tus cuentas, te categoriza gastos y avisa de pagos no previstos… De todas formas ya casi todos los bancos tienen su propia plataforma online con servicios similares. 

Por tanto tras realizar tu balance, lo primero por lógica es ver si tu banco es el adecuado y si no, adónde cambiar. Las claves son: que no te cobren comisiones y que te den más intereses (pinchar enlaces). 

Continuamente nos quejamos de lo que los bancos nos quitan o no nos dan. El banco es un negocio que está hecho para ganar dinero a través de tu dinero, así que todo lo que te digan no les creas porque todo será buscando su beneficio y a ti sólo te darán las migajas, cuando no te harán perder dinero (te remito a mi post sobre el dinero y la deuda). Pues bien, si quieres que no te engañen no vale siquiera apuntarte a la OCU o tener un amigo economista. Se trata, repito, de ser autosuficiente, pero de cómo tener nociones básicas de finanzas, contabilidad, etc. hablaremos más adelante, al igual que de fondos, bolsa, fiscalidad... Ahora sólo se trata de empezar la casa por los cimientos y también reclamar que una de las asignaturas troncales de la educación fueran las finanzas y contabilidad. Pero claro, no interesa tener ciudadanos verdaderamente preparados en ese aspecto. Si no, no hay negocio. 

Como aquí no se trata de darte los peces sino de enseñarte a pescar, como mucho te daremos la caña, así que te paso un ejemplo de libro por donde empezar. No te sientas mal por el título, de hecho ser tonto es precisamente seguir dependiendo de lo que te dicen y aconsejan los bancos. 

En resumen: haz balance de tu patrimonio, de tu nivel de ingresos y capacidad o no de ahorro y en virtud de eso escoge el banco más adecuado. Negocia con ellos. Si ven que algo controlas y que haces las preguntas adecuadas te ofrecerán algo o algo más que a la mayoría que firman todo sin saber letra pequeña o comparar, sólo porque es el banco de toda la vida o porque un familiar trabaja en él. Déjate de sentimentalismos y prejuicios. Es tu dinero. No lo pierdas y tampoco pierdas el tiempo. Lo digo porque los bancos online no sólo no cobran nada por nada sino que te ahorrarán desplazamientos y colas. Recuerda que aquí defendemos la riqueza en tiempo tanto como la monetaria. 

En el siguiente post ahondaremos más en los bancos: usar crédito o no, tarjetas, cuentas bancarias, interés simple y compuesto, opciones para transferencias...

Bélgica estuvo varios meses sin gobierno y no pasó nada. En España ocurre tres cuartos de lo mismo. Y podría ser así siempre, de no ser porque nos gusta la burocracia y participar de algo que no depende de quiénes estén, sino que llevan a una dinámica al margen de instituciones. El resto es espectáculo y poder. Pues lo mismo ocurre o debería de ocurrir contigo. Desengáñate. Nadie va a sacarte las castañas del fuego. Los políticos, derechas o izquierdas, viejos o nuevos, están para tener el poder y llevárselo crudo, salvo honrosas excepciones que no afectan al conjunto. Siempre ha sido así, siempre lo será, la historia es testigo. No esperes eternamente ni te refugies en el idealismo. Voy a compartir una serie de artículos encaminados a facilitar la vida cotidiana y mejorar tus expectativas. Sí, se trata de buscar tu camino, de aprovechar lo bueno del sistema que tanto te incomoda a veces y te indigna, que tanto te roba y te desatiende, en tu beneficio. Sin más, sin pretender pensar que es el único modo o saber más o menos que nadie. Simplemente poner negro sobre blanco lo que hay y tú decides qué coger. Y si tu vida parece adecuada, pues enhorabuena. Y si no quieres cambiar, pues no sigas leyendo.

Así que a por ello. ¿Quieres mejorar, soluciones? Empieza por ti mismo y no eches la culpa a los demás, a tu familia, a tus amigos, a los políticos... Verás que no es más que lógica, ventajas y herramientas que te ahorrarán mucho tiempo y dinero. Un concepto que suena bien pero no se aplica luego: minimalismo. Otro concepto que se puede tomar por el lado malo: individualismo. Pero no tomado como egoísmo sino como optimización de tu vida y autosuficiencia, hecho que hará mejorar a tu alrededor y por ende impedirá echar la culpa a todo menos a ti de lo que pasa y de lo que te pasa. La libertad verdadera es una mezcla de tiempo y no dependencia de nadie. Todos podemos ser o pretender ser de una ideología u otra pero al final, no seamos hipócritas, todo es economía: rojos o azules o verdes, salvo que te hagas ermitaño, de puertas adentro, todos, miramos por el bienestar de los nuestros, y eso es dinero y tiempo, ganar, comprar, gastar, vender, ahorrar. Lo demás son milongas.

Intentaré hacerlo por bloques pero será inevitable cierta mezcla al estar muy relacionadas unas cosas con otras: administración, redes sociales, patrimonio, bolsa, empleo, negocios, ocio, deporte, salud, turismo, fuentes de información, apps... La lista es larga pero usaremos la lógica de prioridades para ir desgranando. La vida es tuya y tú puedes ser autosuficiente en parte o total, y así sí poder ayudar también a los demás si lo deseas. De la otra forma, la que la mayoría adopta, es un continuo contradictorio entre deseos y expectativas, entre qué quieres y qué no. Todo ello provoca frustración e ideas que no casan con tu verdadera vida real ni menos aún con la que quieres.

Dicho esto, vamos al lío. Iré dedicando posts más generales o específicos de cómo ganar más, gastar menos, ahorrar más y mejor, no pagar por cosas que son gratis, etc. Por supuesto, cada uno es un mundo y tendrá que analizar primero su vida, de lo que puede o no prescindir, de lo que quiere y no quiere, de si tiene hipoteca, hijos, trabajo fijo, temporal o en paro. Se trata de salir de la zona de confort y ver más allá de la vida convencional que te venden.

En la siguiente entrada empezaremos...
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