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El siguiente gasto mensual más grande tras el alquiler o la hipoteca, salvo que también estés pagando letras del coche, es la cesta de la compra, sea para una persona o varias. Es otro aspecto que cuidamos poco ya que la comodidad suele prevalecer: vas a ir al supermercado más cercano y la falta de tiempo también hará que no te pares a comparar precios o ver promociones. 

Recientemente la OCU ha publicado su estudio anual de los supermercados más baratos y más caros, y la cesta de compra más barata posible según establecimiento o localidad. Escogiendo bien podremos ahorrar hasta 900 euros. Puede parecer una tontería si vives de alquiler estar cerca de los supermercados más baratos pero 900 euros más otros ahorros hace que la decisión sea importante. Dejando de lado las menos conocidas y a la postre las que menos establecimientos tienen, Dani, Alcampo, Mercadona y Lidl son las más baratas a la hora de realizar una compra tipo para el mes. Si estás cerca de una de ellas, estás de enhorabuena porque vas a ahorrarte decenas o incluso cientos de euros al año. 

Pero si no lo tienes cerca, eres de los que va en coche a todos los sitios y no estás para cargar con varias bolsas o un carro, o simplemente prefieres no perder el tiempo en bajar, comprar, pagar y subir a casa cuando puedes hacerlo todo en 2 minutos, la opción online es como con casi todo hoy en día una salida perfecta. Las grandes cadenas tienen obviamente sus supermercados online pero ten en cuenta que ellos prefieren que vayas en persona ya que con los impactos visuales acabas comprando más en vez de ir a la lista objetiva y racional que guardes en el ordenador. Por eso también hay que escoger bien qué plataforma usar para que te traigan a casa la compra, en cuánto tiempo lo hacen y cuánto te cobran o no a partir de cierta cantidad. Haz una lista de lo que consumes mensualmente y comprueba en cada plataforma lo que te costaría sumando los gastos de envío. Luego sólo tienes que guardarla ya donde lo hayas escogido y tendrás tu compra en la puerta de tu casa al mejor precio. 

Carritus y Tudespensa.com son las más populares. En ambas puedes guardar la lista para posteriores envíos, pero la más completa sin duda es Ulabox, donde puedes comparar marcas, canjear vales descuento y recibir la compra gratis desde 59 euros. 
Pero si lo que quieres es aunar comodidad y precio pero tampoco te ves comparando continuamente para ahorrar un poco (al fin y al cabo esta serie trata de ahorro pero también de tiempo y comodidad), te recomiendo combinar Ulabox con Amazon Prime, un servicio de Amazon para premiums donde puedes también comprar los alimentos, productos de higiene, para la casa, etc., simplemente por 19 euros al año. Puede parecer un gasto baladí, pero además con ello tendrás envío gratis en cualquier compra (no sólo el supermercado), un espacio ilimitado para fotos y promociones especiales. Vale la pena a poco que compres al año en Amazon. Ah, y si quieres comparar la cesta en los diferentes súper online y luego elegir con cuál hacer el pedido, Soysuper es tu página. 

En resumen: Comparar en Soysuper, Ulabox o Amazon Prime para alimentación. Con esta combinación tendrás más tiempo y a la vez ahorrarás. Dirás que eso fomenta estar encerrado en casa, pero muy al contrario, piensa que usar Internet para todo ello te proporcionará más tiempo para salir a la calle y disfrutar del ocio y no de las obligaciones permanentes de “los recados”. 

Feliz compra y ahorro y continuaremos con más formas de comprar y ahorrar en los próximos posts

Hace unos días que tengo en mi poder la tarjeta de Respiro, para alquilar coches o furgonetas para mudanzas con un solo clic y con el seguro y gasolina incluidos. Luego profundizaremos en ello. Pero sí, hoy nos ocupamos de la movilidad, otro de los pilares básicos, al hilo además de mi nueva "adquisición".


Seguimos nuestro camino minimalista y de mejora de forma ordenada. Ya vimos los aspectos generales y empezamos a adentrarnos en los diferentes compartimentos de nuestra vida. El primero y más importante es el de la vivienda, del que ya nos hemos ocupado, junto con sus derivados de gastos inherentes. Ahora, como digo, sigamos un orden lógico y por tanto es hora de ocuparnos de la movilidad. Primero fue dónde vivir y ahora cómo moverse.

El segundo mayor gasto en nuestra vida, tanto a lo largo de ella como de forma puntual es el desplazamiento: los viajes (sean en tu localidad o exteriores y la compra de un coche). El vehículo es tras la vivienda el mayor gasto puntual o mensual. En este punto huelga decir lo que defiende esta serie: como en el caso de la vivienda, el proceso debe ser el mismo y toca hacer números para determinar si compensa o no la posesión de un vehículo. Todo empieza a cuadrar en el concepto minimalista porque obviamente si vives de alquiler puedes vivir cerca del trabajo en toda circunstancia, con el ahorro que supone en transporte y la segura renuncia a tener coche propio. Aun así, si verdaderamente necesitas o quieres usar el coche con frecuencia no necesariamente te puede salir mejor comprarlo. Pero vamos paso a paso:

Transporte público

Ni que decir tiene que si vives en el centro de las ciudades es absurdo tener y usar coche, salvo honrosas excepciones. Por 40-60 euros al mes en el caso de Madrid tienes transporte ilimitado por metro, bus y cercanías. Hay descuentos para jóvenes, estudiantes, mayores y en el caso particular de Respiro que os comentado, el abono transporte de Madrid (no sé otros casos) te da derecho a un 50% de la cuota (de la de Respiro, no del abono, se entiende). La bicicleta es una gran opción también (gratuita y haces ejercicio). Es de lo poco que te recomendaría tener en propiedad (sobre todo si es plegable, para moverte en calles, metro y cercanías) pero si eres más papista que el papa pues cada vez más ciudades españolas tienen su servicio de bicis. Aquí te dejo la de Madrid


En cuanto a desplazamientos largos, ya depende también de los gustos propios: para cualquier tramo lo más barato es el autobús pero puede ser incómodo si los desplazamientos son de más de 300 km. Queda tren y avión, donde tanto en AVE como en las diferentes compañías aéreas hay descuentos jugosos si planificas y reservas con antelación. Aquí dónde obtener descuentos de AVE y aquí los buscadores de vuelos baratos.


Transporte privado

Un concepto que veremos varias veces a lo largo de esta serie: economía colaborativa. Está de moda pero su futuro es tan prometedor como seguramente inevitable… afortunadamente. Si no quieres o no sabes conducir, para trayectos tanto urbanos como largos tienes un montón de opciones, desde las nuevas alternativas al taxi hasta que te lleven en coche por un módico precio, el llamado carsharing. ¿Te suena, no? Pues aquí están las principales y tú eliges:


  • Para moverte por ciudad si no tienes carnet o no quieres conducir tienes Uber o Cabify, más caro pero donde te sentirás como un rey disfrutando de revistas o un refresco durante el trayecto. 
  • Para salidas por carretera las más conocidas y fiables son Bla Bla Car y Amovens, donde puedes viajar de Madrid a Barcelona, por ejemplo, por 20 euros.


Yo me lo guiso, yo lo conduzco

Para los que les gusta conducir o necesitan libertad de movimientos. Vamos con el tema peliagudo: tener o no tener coche. Reiteramos que esto no es para dar todo mascado sino para pensar y cambiar, así que lo primero que deberás hacer tú mismo es si te compensa tener coche o no, sin autoengaños y con disposición a cambiar de modo de vida: calcula los kilómetros que haces al año y el gasto total (ojo, todo, no sólo la letra del coche sino sumando ITV, neumáticos, revisiones, seguro, gasolina, imprevistos…) y el total lo divides por los años de vida útil medio de un vehículo. Luego calculas por otro lado los kilómetros al año que realizas (los obligados) y a ver lo que te sale, pero te adelanto que para un uso bajo o intermedio sale más barato el alquiler y concretamente con Respiro, aunque no hay mucha diferencia con Bluemove y Car2Go. La única pega es que sólo están disponibles en grandes ciudades, aunque en aquellas ciudades más pequeñas deberíamos a acostumbrarnos a movernos andando o en bici. 

Ahora bien, para salidas esporádicas de mucho kilometraje y días, sigue compensando contratar aparte una compañía tradicional de alquiler de coches, sobre todo si nos acogemos a las múltiples ofertas de varios días. No obstante, realiza siempre el cálculo sumando el gasto en gasolina de acuerdo a los kilómetros previstos y el precio del combustible en ese momento. La que mejores ofertas suele ofrecer y que servidor usa siempre por su servicio y rapidez es Sixt.

Pero no queda ahí la cosa. Aquí fomentamos el ahorro en tiempo también y desde luego no tiene precio el tiempo que te ahorrarás en llevarlo a la ITV, al taller, la limpieza, etc. Una carga menos.

No me queda otra

Vale, suena muy bien pero resulta que tienes una hipoteca en el pueblo 'x', trabajas en la ciudad o pueblo ‘y’ y por tanto necesitas el coche en propiedad si o si. Bueno, podemos minimizar daños: o bien a lo grande, vendiendo tu coche y probando el leasing (aquí una de las mejores opciones o la misma Amovens) un sistema que puede ser rentable no sólo para autónomos y empresas. Por una cuota a veces similar a la letra de tu coche tienes un todo incluido (seguro, revisiones, recambios…) y además puedes estrenar vehículo cada 5 años.

En el plano humilde, podemos convertir el coche en un medio para ganar dinero o al menos reducir gasto, en vez del pozo sin fondo que suele ser, ya como último recurso. Hay varias plataformas que te ayudarán a ello, tanto en marcha como aparcado. Aquí están tus aliados para ahorrar dinerito e incluso ganar dinero, aparte de opciones como Bla Bla Car de las que ya hemos hablado y donde en este caso ofreces tú el servicio:


  • Ahorrar al aparcar: esta app te informa de plazas libres y gratis.
  • Gana dinero mientras tu coche está "fuera": si tienes plaza de garaje y la dejas libre unas horas al día porque vas a trabajar en coche, al menos saca partido de ello y alquílasela a otro. Parkfy o tuplaza.es te dan la solución.
  • Pero aún hay más. Puedes alquilar tu coche como si de una empresa de alquiler se tratara y sacar aún más partido de ello, con total seguridad. Toma nota: Drivy y Socialcar.


Por último también puedes tú mismo mentalizarte y darte cuenta que con unas normas y aprender las sencillas rutinas para conducir ahorrando combustible (presión de neumáticos, no llenar el tanque, uso de las marchas, uso de tarjetas reembolso, app de las gasolineras más baratas...). Te librarás de decenas o cientos de euros al año en gasolina. 

El camino sigue: en teoría vives ya en el sitio adecuado, cerca de trabajo, pagas lo justo por ello y sus gastos, te has librado del coche o al menos lo sacas partido hasta que lo vendas. En los próximos capítulos seguiremos con las formas de liberarte de gastos y de pérdida de tiempo para tu compra diaria o esporádica y finalmente planificar tus futuras necesidades de salud, trabajo (a ser posible desde casa) e inversiones. Pero antes toca ir por orden y acabaremos con el tema de la movilidad y nos centraremos en los viajes largos y vacaciones. 
Continuando con el tema vivienda, hoy vamos a abordar someramente, siempre desde lo práctico, cómo minimizar daños en cuanto a gasto y/o sacar ganancias inmobiliarias.
La historia siempre se repite. Con la crisis de 2007 parecía que al menos supondría un cambio de modelo y mentalidad con respecto al ladrillo pero nada más lejos de la realidad. Desde hace ya tres años han vuelto a aparecer las grúas y las hipotecas sin complejos, alentado por los tipos casi a cero. Ya hay entidades bancarias ofreciendo diferenciales menores del 1%.

Si ya tienes una hipoteca puedes hacer dos cosas: mejorar las condiciones o deshacerte de ella. Si tu elección es la mejora, puedes negociar con tu banco (novación) o cambiarte (subrogación). En ambos casos ten en cuenta que no te saldrá gratis (cómo no) y además hay que cumplir tres requisitos:
  • Tener pagado tres años al menos.
  • Libre de pagos pendientes.
  • Que sea la vivienda habitual.
En la novación sólo podrás negociar por:
  • El interés que te aplican (necesaria escritura pública).
  • El importe pendiente.
  • El plazo de amortización.
  • La titularidad (caso de separación, divorcio o fallecimiento).
En la subrogación, ten en cuenta que podrás hacerla sin pedir permiso a la entidad y normalmente el banco te hará una contraoferta para no perderte como cliente (como ocurre en telefonía o seguros). Dispondrían de 15 días y deberán hacerlo ante notario. Los gastos serían mayores que la novación, entre 500 y 1.700 euros. Haz tus cálculos para ver si compensa (teniendo en cuenta también gastos que puedan derivarse de ese cambio, como comisiones y seguros), pero seguramente en la mayoría de los casos sea así: primero porque el amenazar con irte siempre deviene en mejora de condiciones y segundo porque muchas hipotecas se contrataron con intereses superiores a Euríbor +2.5.


Alquiler

Tanto si tienes una vivienda en propiedad como si no, el alquiler es una forma cómoda de obtener ingresos, por mucho que tiren para atrás temas como el impago o los daños en la vivienda. Ahora veremos cómo evitarlo. Hay dos opciones, obviamente también en función de si vives en la vivienda que vas a alquilar o no:
  • Alquilar la vivienda completa.
  • Alquilar por habitaciones.
En la primera, sólo podrás si lógicamente no vives en ella y en la segunda puedes vivir o no. Lo más importante de todo es que en el primer caso se regula por la ley de arrendamientos urbanos (LAU) y en la segunda por el código civil. Deberás decidir si te conviene más una u otra, sobre todo desde el punto de vista fiscal:
  • Por habitaciones: hay que realizar un contrato por inquilino, deberá estar el piso amueblo y especificar qué zonas son comunes. No hay marcos temporales obligatorios. Ventajas: puedes desalojar la vivienda cuando quieras y al estar suscrito al código civil lo puedes hacer en unos días si los inquilinos se negaran; puedes desgravarte gastos relacionados con el mantenimiento y mejora de la vivienda (por ejemplo, si eres tú quien pagas luz o calefacción, pues tendrás importantes desgravaciones). Desventajas: menos seguridad, más movilidad al no haber una duración mínima de contrato, menos desgravación fiscal para el arrendador y ninguna para el arrendatario.
  • Piso completo: por ley los inquilinos puede estar tres años mínimo. Ventajas: más regulación contractual, mayores desgravaciones fiscales (exento de iva y reducirse entre el 60-100% del precio de la vivienda), aparte de un 3% del valor catastral del inmueble, cosa que pocos saben y apuntan en su declaración. Desventajas: más dificultad en caso de deber desalojar a los inquilinos, al no regirse por el código civil directamente sino por la LAU y no poder hacer uso inmediato de tu vivienda en el caso que te sea urgente volver a vivir en ella o venderla. Además el inquilino puede desgravarse parte de su alquiler siempre que contrato y fianza estén depositados en la entidad regional correspondiente.
Seguridad y fiscalidad

Aparte de que el servicio del que voy a hablar también desgrava, es imprescindible y te dará tranquilidad absoluta contratar una agencia que te lleve todo si te decides por alquilar tu vivienda completa. Por un precio que suele equivaler al primer mes de alquiler o bien una cuota mensual, ellos se encargarán de buscar a los inquilinos adecuados, enseñar el piso, realizar el contrato e incluir un seguro de impago que normalmente te cubrirá un año entero de impago y cualquier coste derivado de acciones legales contra el o los inquilinos. De esta manera sólo tendrás que preocuparte de que el montante mensual ha llegado a tu cuenta. Dos ejemplos de agencias: 



Por último ten en cuenta que hasta este año la edad y ocupación del inquilino influía en la desgravación, en virtud de si era mayor o menor de 30 años (en vez del 60%, el 100% sobre los beneficios) y de si sus rendimientos netos de trabajo superaban el 75% del IPREM o Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples. A partir de este año será del 60% para todo caso.

Si has alquilado tu vivienda por temporadas (casos de Airbnb o Homeaway, por ejemplo), los rendimientos tributarán como capital inmobiliario pero no podrás aplicar la reducción del 60%.


De cualquier forma, siguiendo los prefectos de esta serie, es hacer números y ver si compensa o no tener vivienda en propiedad, y si ya la tienes, cómo sacar el máximo partido dependiendo de si vives o no en ella o si quieres/puedes alquilar el piso entero o habitaciones. Y puestos a meternos en fregados inmobiliarios y si tienes liquidez para ello, hazlo bien y busca chollos reformables en zonas costeras o céntricas de grandes capitales donde poder obtener beneficios e incluso poder vivir de los alquileres y no que la vivienda y los bancos vivan de ti. 
Pasamos a otra fase. Hasta ahora hemos introducido el plan general y cómo ahorrar dinero. Ahora pasamos al cuadrante de pasivos, de los gastos, antes de que, varios post después, volvamos al tema de activos y cómo generar más (inversión, ganancias extra…). Como dijimos habrá que dividir los gastos entre los obligados (vivienda y sus gastos, móvil, internet, comida, ropa) y los no obligados aunque lógicamente también imprescindibles para una vida feliz (ocio en general: viajes, restauración, música, etc.). Veremos cómo pagar menos en los gastos impepinables y cómo también pagar menos o no pagar nada en el resto.

Hoy nos centraremos en el gasto por excelencia: la vivienda, para en sucesivas entradas centrarse en los diferentes gastos inherentes a ella: luz, gas, agua, internet, teléfono, muebles… La vivienda daría para varios post pero intentaremos resumirlo, aunque sin duda es el gasto clave durante toda tu vida (cuantitativa y cualitativamente) y puede marcar toda tu economía para bien o para mal, según lo gestiones.

Comenzemos. Si hay algo que no te vas a librar y que comerá el mayor porcentaje de gasto es la vivienda (salvo que tengas piso en propiedad heredado y vivas en él). Por tanto entramos en el quid de la cuestión, el eterno dilema (comprar o alquilar) que no obstante en España suele decantarse siempre por el primero, por tradición y mentalidad, la tan arraigada idea de “tener tu propia casa”. Esto no pasa en la mayoría de países del mundo, al menos con tan alto porcentaje de propiedad. Esta serie pretende un cambio de mentalidad pero desde el cálculo objetivo, así que veremos cuándo conviene comprar (para vivir y/o como inversión) y cuándo estar de alquiler.

Los tiempos han cambiado. Salvo que seas funcionario es complicado que siempre vayas a trabajar no ya en la misma empresa, sino en la misma ciudad. La forma de vida (menos parejas duraderas, menos hijos, más movilidad) hace que la compra según qué sitios y circunstancias sea una mala opción. A eso añadimos los precios o mejor, el ratio del porcentaje de lo que ganamos para pagar un piso. Mi padre lo pagó en poco más de dos años, con esfuerzo, pero en dos años. No es lo mismo apretarse el cinturón dos años que 35… Aun así, la compra sigue siendo el objetivo de una mayoría. Simplemente para ser propietario, ni siquiera para al menos sacarle rentabilidad.

Efectivamente, sería la única razón para la compra: la inversión, vivir de las rentabilidades de su alquiler o de la venta, pero claro, para eso hay que haberla comprado ya, es decir, tener mucha liquidez. 

Es curiosa la obsesión de las personas por poseer un piso, sobre todo relacionado con la pareja. Estar casado y más aún con hijos lleva al impulso irrefenable en España de hipotecarse. Pues no, ni se va a dar un futuro mejor para los hijos ni vale la pena la enormidad del gasto y la esclavitud por la "libertad" de poder tirar un tabique o tener unos muebles específicos, salvo casos muy específicos. Los ejércitos poderosos lo son en parte por su capacidad de movilidad. Pues en las personas es lo mismo. Pero no nos desviemos. Vamos a los hechos:

Como pasa con el coche también, la principal táctica de venta es destacarte la cuota mensual, sin tener en cuenta el gasto total y dividirlo por mensualidades. El resultante visto numéricamente nos haría reflexionar. Aparte de la nula ventaja fiscal, comprar una casa supone los siguiente gastos: tasación, notaría, gestoría, registro, comisión de apertura-subrogación, comunidad, seguros, impuestos (de constitución de hipoteca, transmisiones, IVA, IBI, basuras) y los futuros de mantenimiento, averías y derramas. En resumen, sólo en gastos no recuperables, supone el 10% del total, aparte que durante años no amortizarás capital alguno entre esos gastos y los intereses. Calcula cuántos meses de alquiler podrías pagar con ello. 

Compruébalo por ti mismo con esta calculadora comparativa.

Ejemplo ilustrativo: Una vivienda en venta de 300.000 € pero tasada en 270.000 €. El banco que concede un préstamo hipotecario, por regla general sólo dará, como máximo, 216.000 € (el 80% de 270.000). El comprador tendrá que pagar como entrada el resto (84.000 €), además de los gastos de formalización del préstamo (como media el 10% de 216.000 € = 21.600 €). Es decir, para comprar esta casa, habrá que contar con aproximadamente 105.600 € antes de contratar una hipoteca. 
La cuestión es: ¿vas a vivir siempre en el mismo sitio? ¿tienes tanta liquidez? La burbuja inmobiliaria y la situación laboral demuestran que no.

El PER

Price Earnings Ratio. Lo veremos para la bolsa, pero también en inmobiliaria es un concepto clave, aunque de otro modo. Es la clave para ver si compensa o no comprar. Se trata de la relación bastante constante entre los precios de venta y alquiler. 

Si tienes vivienda en propiedad alquilada, para obtener el PER bruto habrá que dividir el dinero actual que obtenemos entre su precio de venta. Si una vivienda de 240.000 euros la tenemos alquilada por 1.000 euros al mes, la rentabilidad será del 5 %.

(12.000/240.000) x 100 = 5%

Pero vamos a lo que interesa, usar el cálculo para ver si es mejor compra o alquilar, que sería el PER a secas (dividir el precio de venta entre el precio de alquiler). Así tendremos las veces que el precio de alquiler está contenido en el de venta o lo que es lo mismo, los años que tardaríamos en pagar una vivienda mediante alquiler.

En el anterior ejemplo sería un ratio 20: (240.000 / 12.000) = 20 veces

Efectivamente, tenemos que conocer el precio de venta y el de alquiler. Lo sacamos de la web del Banco de España, que según el último informe, la rentabilidad bruta de alquilar una vivienda en España es del 4,6% o 21,7 años. Para ver si compensa o no la compra multiplicaríamos el precio del alquiler mensual por 260 meses para obtener un precio de venta aproximado. Por ejemplo, si se alquila por 1.500 euros al mes y multiplicamos ese precio de alquiler mensual por 260 meses obtendríamos que el precio de venta debería rondar los 390.000 euros en las condiciones actuales.



Del mismo modo, si tenemos una vivienda que podría venderse por 260.000 euros, bastaría con dividir entre 260 para saber que su precio de alquiler debería ser de unos 1.000 euros mensuales. A mayor subida de precios, PER más elevado y por tanto menos posibilidades de que compense comprar. A PER más bajo, puede compensar comprar. 

Ejemplo de aplicación: una vivienda que vale 400.000 euros y que se alquila por 1.000 al mes. Calculamos PER (400.000/12.000)=33 veces, muy superior a la media de 21,7. Es decir, sería para alquilar, no comprar.

De aquí podemos deducir hechos prácticos, más allá de lo monetario. El PER más alto corresponde a las mejores viviendas y mejor ubicadas, es decir, vivir en la zona que te gusta o en la casa ideal compensa si alquilas, no si compras. ¿Prefieres vivir en tu zona ideal y casa ideal o tener en “propiedad” una casa que “puedes” pagar en una zona que no te gusta o un piso que no es lo que soñabas? Tú mismo. 

Y es que no nos engañemos, si se tiene tanto miedo a la bolsa y a apalancarse, en realidad al comprar una vivienda te estás apalancando a lo bestia y encima con un algo difícil de deshacerse y con altísimas comisiones.

Sé que es una batalla perdida, en un país donde el 83% de la población opta por la compra, frente a otros países como Alemania, donde es del 53%. Luego con lo que han ahorrado toda su vida llegan a España y compran casitas en la costa a precio de ganga y a tocateja. Otra mentalidad, menos mantras tontos y mayor practicidad. 

Si con las finanzas en general es difícil cambiar la mentalidad y ser lógicos, en el tema de la vivienda se antoja misión imposible, porque las razones son absolutamente subjetivas y parece que no eres serio o solvente si no te compras una casa, cuando casi siempre es lo contrario. Vivir de alquiler supone tener más liquidez y libertad. Pero claro, el qué dirán más la ignorancia influye mucho en este país. La familia y el sistema fomenta por todos los medios la compra, ya que supone continuar en la rueda de la deuda y los ingresos por impuestos, como pasa y veremos con las nóminas y el IRPF. 

Vivir de alquiler supone ventajas cuantitativas: más liquidez para inversión y ocio (calcula lo que ahorrarías al no hipotecarte y lo que te rentaría con el interés compuesto ya visto y la calidad de vida en todos los ámbitos); y cualitativas (libertad absoluta, sin quebraderos de cabeza, listo para cualquier cambio vital como traslado del trabajo, proyectos nuevos o simplemente ir viviendo donde te apetezca y mejor se adapte a tu vida presente). Y si con el tiempo consigues esa liquidez suficiente, si puede ser un gran negocio poder comprar en efectivo una/s casa-ganga en zona costera y tener un sobre sueldo o incluso vivir de los alquileres obtenidos. 


Planificación e ir contracorriente. Es la clave. En las siguientes entradas veremos cómo minimizar daños si al final se cayó en la hipoteca o incluso deshacerte de ella, cómo alquilar tu casa y su fiscalidad, y nos sumergiremos en los engorrosos pero necesarios gastos fijos inherentes a la vivienda, sea alquilada o no: luz, gas, agua, internet… 
En el anterior post hablábamos del ahorro, de cómo intentar ahorrar siempre que se pueda y de la cantidad que se pueda siempre, claro, que no sea una obsesión que te impida disfrutar de la vida y que el beneficio absoluto supere el sacrificio, es decir, no sea en realidad tal sacrificio.

En esta entrada nos centraremos en otras opciones de ahorro. Subiremos un escalón pero seguiremos en el terreno seguro, renta fija o fondos garantizados, más aún en la coyuntura actual y la que se vislumbra de tipos por los suelos. Habrá por tanto que buscar otras fórmulas para que el dinero se multiplique o al menos no pierda valor. El resto de formas de inversión (acciones, futuros, materias, divisas, crowdfounding…) las dejaremos para los últimos capítulos, ya que como apuntamos seguimos un orden lógico de acción y por tanto para aprender y descubrir renta variable y otras formas antes es mejor tener atado cómo gastar menos, ahorrar más y por tanto tener ese remanente para poder “arriesgar”.

Lo que está claro es que la cosa no está para sacar mucho rendimiento (tipos casi a cero, las bolsas son una montaña rusa…). Según está y estará el mundo, más vale que seas tu propio asesor financiero o bien lo pongas en manos uno. Esto nos lleva a uno de los primeros gastos útiles que todos deberían hacer: sesión con asesor financiero. Nos quejamos mucho pero nunca o rara vez consultamos a expertos, no tenemos esa cultura, siempre pensamos que sabemos más de lo que sabemos y que el resto sabe menos de lo que aparenta. Muy español. Sólo en salud a la mínima vamos al médico, ¿por qué no al mínimo traspiés económico o duda financiera no vamos a un asesor, experto fiscal o bancario? Y ya que nos quejamos también de gastos innecesarios o excesivos, pues estaría bien empezar por quitarte algunos de verdad inútiles y que tú crees imprescindibles y emplear ese dinero en por ejemplo esa charla con un asesor. ¿Te parecen caros 50-70 euros una hora? Bueno, creo que es una inversión en tiempo y conocimiento razonable. Es un buen comienzo. No es sólo para gente con mucho dinero o inversiones, creo que para la gente de la calle es más necesario. Puedes consultar la legalidad de los asesores en la EFPA.

Vamos al lío:

Lo primero es hacer números: de qué dinero ahorrado dispongo, si lo debo tener disponible para emergencias o no, el plazo y si puedo hacer aportaciones periódicas fijas o probables, si bien lo más eficiente sería aportar una cantidad fija cada mes. Con este esquema ya queda buscar la mejor opción, siempre en el medio y largo plazo. Para el corto y volviendo al argumento de los tipos y por tanto el nulo interés (nunca mejor dicho) en el corto plazo, ya nos ocuparemos, aunque aquí tenéis las cuentas corrientes mejor remuneradas. 

Eso sí, para dinero de uso habitual, y así sacas el máximo rendimiento del que no necesites disponer. El esquema sería:


  • Cuenta nómina (con nómina real o aportaciones fijas si eres autónomo, freelance, etc.).
  • Cuenta corriente (dinero de disponibilidad inmediata que al menos no pierde valor para gastos e inversiones de riesgo y sin comisiones de mantenimiento).
  • Fondo/s o PAC: dinero sin necesidad de disponibilidad para inversión medio-largo plazo.

Sencillo y sin más jaleos por ahora. Escalado, diversificado y sin riesgos.

Pero diversificar no significa moverlo continuamente. Lo haremos para el interés compuesto, pero no para fondos, ya que lo único que conseguiríamos sería multiplicar las comisiones inherentes al producto.

Antes de invertir bien, saber dónde no invertir:


  • Letras y bonos del tesoro: teniendo en cuenta la situación política y económica, mejor no meterse en un mercado el de la deuda que a medio plazo casi perderías dinero y a largo no vale la pena. Es lo primero que te venden como ahorro seguro y con más rentabilidad, pero los tipos del 8, 10, 12% ya son historia.
  • Planes de jubilación: me adelanto a las dudas de muchos sobre contratarlo en vez de un fondo, sobre todo si la intención es realizar aportaciones periódicas y no sacar el dinero. Además tributa menos a Hacienda y las aportaciones reducen la base imponible del IRPF. Sin embargo tiene más inconvenientes que ventajas:

- Para empezar, a pesar de la ventaja fiscal, al retirar los fondos habría que tributar de nuevo como rendimientos de trabajo.

- No puedes disponer del dinero hasta la jubilación o contingencias especiales y graves (enfermedad, discapacidad, paro continuado…)

- Las comisiones son más altas.

Dicho esto y siguiendo los parámetros de independencia y rentabilidad, el PAC y el fondo de inversión y garantizado son las mejores opciones.

Los fondos

Cuando entras tendrás unas participaciones en una inversión colectiva y controlada por una gestora. Tendrás seguridad y flexibilidad a la vez, diversificación, fiscalidad y con casi infinitas posibilidades de mercados. Pero ojo, aquí estamos para hilar fino y ya intuirás que si los bancos te intentan vender siempre fondos, entonces hay que sospechar. Efectivamente, todos los bancos ofrecen varios fondos y a través de ellos invierten y se financian, mueven el dinero y obtienen beneficios jugosos. Ellos te “permiten” entrar el pastel pero sólo para adornarlo. Te venderán los fondos que les interesan, en aquellos mercados donde quieren apostar más fuerte. Prueba: los 10 fondos más vendidos del año por los bancos perdieron dinero, un 0,13% de media (aquí el artículo).




Contra eso no podemos luchar pero al menos intentemos coger un trozo de pastel y comerlo como queramos. Fondos hay muchos: renta fija, mixtos, monetarios, de todas la bolsas imaginables… Puedes buscar por tu cuenta tu cartera más adecuada e intentar contratarlo en tu banco, pero quizá no lo tenga o no le interese. Además te pedirá un test de conveniencia donde tendrás que demostrar tu capacidad de inversión, conocimientos y experiencia. 

La otra opción es ir directamente a la gestora del fondo (aquí un comparador ) y buscar el más adecuado (aquí los mejores fondos garantizados) y cualquier información especializada aquí.

Pero aún hay más. Puede ser que ni ellos mismos comercialicen directamente el fondo que quieres. Entonces tienes que ir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para buscar el folleto o la web donde se publican. Explicación: un fondo se puede comercializar en varias plataformas.

¿Qué fondo nos conviene? Como apuntábamos se trata de tener una inversión con rentabilidad y segura, así que nos centraremos en los fondos garantizados: lo que ganes menos impuestos y comisiones, para ti; si has perdido, tienes una rentabilidad garantizada. Ah, y que no haya renta fija. Puede parecer más seguro, pero siendo garantizado es absurdo poner un 20% por ejemplo en algo que te hará perder valor total, al tener intereses mínimos o incluso negativos. Veamos las opciones de fondos con objetivo a medio plazo (2-7años):


  • Fondos sobre dividendos: rentabilidad moderada pero útiles si queremos ir recogiendo cosecha para reinvertir por ejemplo en el sistema de interés compuesto. Se recogen dividendos del 1% trimestral (4% anual). SI
  • Fondos estructurados: los más habituales. Recomendable que repliquen sobre índices que no sobre acciones concretas, ya que habrá menor fluctuación y estará diversificado al máximo. El plazo lógico de 2-5 años para abrir un fondo hará que la rentabilidad mínima sea aceptable (4-6% anual en el peor de los casos). SI

Si queremos invertir a largo plazo y diversificar más:

  • PIAS o plan individualizado de ahorro sistemático: una buena opción, teniendo en cuenta que los tres últimos años han tenido una rentabilidad media del 8%. No son ni planes de pensiones ni planes de jubilación. Recordemos: huyamos de los planes establecidos más comunes. Se trata de no hacer lo que la mayoría hace. SI
  • Fondos de rentabilidad objetiva: demasiado fluctuante y complejo y sin garantizar. NO

Los PAC o planes de acumulación de ahorro

También dentro del medio-largo plazo (mínimo a 5 años), no te líes. Digamos que es una forma sistemática y preestablecida de ahorro a interés compuesto. No os sonará porque no es muy utilizado en España. La idea es sencilla y suena muy bien: para qué andarse con rodeos y estar pendiente de fluctuaciones y coyunturas. Lo mejor es diversificar de manera absoluta en varios fondos globales (por sectores, áreas geográficas) y que el gestor lo vaya moviendo a lo más rentable en cada momento. No vas a dar pelotazos al no adelantarte y posicionarte en suelos (léase mínimos en análisis técnico). Estarás en la ola adecuada en cada momento aunque sin surfear mucho. Vamos a ver un ejemplo concreto, que replicaría continuamente en el PAC:

Imagina que aportas 100 euros cada mes para comprar las acciones. Imagina que la acción está a 100, por lo que el primer mes compras una. Al mes siguiente la acción ha bajado a 50, por lo que puedes comprar 2 en vez de 1. El resultado: has comprado 200 euros en títulos y has obtenido 3, por lo que te ha salido de media la acción a 66,6 euros.

Se trata por tanto de minimizar posibles pérdidas y maximizar beneficios pero sin riesgo excesivo, aportando y replicando, como un circuito.

Vale, diréis que no hay gran diferencia con un fondo bien diversificado. En esencia no si no lo usas para lo que está hecho el PAC como dijimos: moverse continuamente en virtud de los mercados y jugar al alza y a la baja. Cómo:

Cuando el mercado x bajara posicionarnos con el doble, triple o lo que puedas de la aportación base.

Recapitulemos: hemos realizado una auditoría personal para ver nuestro patrimonio, activos, pasivos; hemos trazado un objetivo y asesorado con un experto financiero para sopesar opciones y marcar un plan realista; tenemos ya la base de sobre la que empezar a ahorrar en dos bloques iniciales: cuenta ahorro “móvil” usando el interés compuesto y ahorro a medio-largo plazo (según nuestro efectivo, uno o ambos) para invertirlo en fondos-PAC.

Desde esta base podemos ya ir construyendo hacia arriba. El último escalón sería la renta variable con riesgo, a corto plazo, la inversión a campo abierto digamos pero como apuntamos se dejará para lo último. Antes entraremos en un terreno extenso que nos permitirá conseguir ese dinero ahorrable o bien aumentarlo mediante el cambio de chip: eliminación de gastos o ahorro, servicios gratis, ingresos extra, etc.

Seguimos en el próximo post añadiendo elementos al circuito…
Solemos quejarnos, nos quejamos mucho de no tener ahorrado o no llegar a fin de mes. Como apuntamos, trataremos el tema de cómo ahorrar, pero antes iremos contra dirección, es decir, hablaremos de dónde y cómo meter el dinero ahorrado. Es simplemente un modo de animaros al acto del ahorro. Y si piensas que no es posible, veremos como siempre lo es con una planificación y sobre todo un cambio de mentalidad en cuanto a posesiones y servicios inútiles o excesivos.

Está claro que lo más valioso cuantitativamente es el tiempo y el dinero. Pues veréis cómo, eso sí, a largo plazo, vuestro ahorro puede hacer, gracias al interés compuesto, que también seáis ricos en tiempo, es decir, que podáis vivir de lo ahorrado y rentado, aunque con realismo y sólo si se dan unas condiciones y se empieza con tiempo. Y si ya tenéis una edad, sólo quedará sufrir por el dinero que tendríais si hubierais ahorrado desde digamos los 18 años. Haced los cálculos, pero veamos un ejemplo comparativo:

1.000 euros a un año y con interés del 4 % al año tendremos:

1000 x (1+4/100) =1040 €

Y así sucesivamente si repitiéramos la operación cada año. Sería un interés simple. Nada si quitamos la inflación, costes o impuestos. Seguramente hasta pierdes dinero.

Pero si reinvertimos los intereses, la cosa cambia, y al siguiente año tendríamos:

1040 x (1+4/100) = 1081,6 €

No parece gran cosa, pero probad a extrapolarlo durante años. Se llama interés compuesto y simplemente consiste en reinvertir los intereses acumulados. Por ahora no hace falta más, no hay riesgo, tipo fijo y a rentar. Más adelante veremos cómo meternos en otras opciones, eso sí, ya con cierta formación y conocimiento acumulado. Vamos, como en los intereses. Basta por tanto por no dejar el dinero al albur de lo que estime el banco. Merece la pena el “esfuerzo” de reinvertirlo cada vez que vence el plazo.

Pero ojo, hay que considerar una serie de factores y conceptos. El primero de todos es el famoso tipo de interés, distinguir entre:


  • Tipo de interés nominal (T.I.N.): es el porcentaje que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado o depositado.
  • Tasa efectiva anual (T.A.E.): es la rentabilidad al final del año. Indica el rendimiento efectivo de una operación financiera. Sería el T.I.N. más el tipo de interés nominal, las comisiones, los gastos bancarios y el plazo. Su valor es siempre anual.
  • El T.I.R. o tipo de interés real mide el interés teniendo en cuenta la inflación o pérdida del valor del dinero. Lo que queda es verdaderamente lo que te ha rentado el dinero.

Distinguir por tanto entre el tipo de interés y la rentabilidad: el primero no incluye los gatos, comisiones, etc. de una operación financiera; el segundo sí que está influida por estos costes.
Si los cálculos te resultan engorrosos o como a servidor, las matemáticas no son lo tuyo, el Banco de España pone a nuestra disposición una calculadora TAE

Lo que está claro es que hay que tener mucho cuidado con lo que te venden, sobre todo si pides un préstamo (aunque en esta serie estaría totalmente prohibido), ya que por ejemplo un TIN nominal del 0% se puede convertir en un TAE de más del 10% si por ejemplo nos aplican una comisión de apertura del 4% con un préstamo de 6.000 euros. La clave por tanto es mirar el TAE.



¿De qué más hay que cuidarse cuando quieras hacer crecer tu dinero? Pues de lo siguiente, todo curiosamente ocultado o liado por los bancos:
  • El pago de impuestos: tributa al 21% como rendimiento de capital. Más adelante hablaremos de los impuestos. 
  • El tipo de interés: es difícil encontrarlos mayores del 4-5%, límite para ganancia real (veremos por qué).
  • La inflación: el valor del dinero hoy no es el de mañana. Significa que 1.000 euros a una subida de precios media del 3% habría que añadir 30 euros anuales para que sean siempre 1.000 euros “reales”. 
  • Las comisiones: de gestión, mantenimiento, cancelación… 
Calcula bien por tanto qué cantidad mensual puedes aportar y con qué total inicial puedes abrir la cuenta y haz números, porque un cálculo de 100 euros mensuales al 10% durante 50 años habríamos ahorrado 60.000 euros, con un rendimiento de intereses de ¡1.672.433 euros! Pero claro, es tan optimista como un tipo de interés poco probable y sin contar todo lo referido anteriormente. Pero ya ves, bastarían unos años para poder vivir de los rendimientos, teniendo en cuenta que en esta serie minimalista no se necesita tanto dinero para vivir con calidad el resto de de tu vida. Pero de ello hablaremos también posteriormente, porque este hilo no es sólo guía y hacer números, sino reflexionar y cambiar de modo de vida.

Como esto no es un manual de qué fácil es todo, veamos el ejemplo de lo que comentamos para ver cómo se lo monta el sistema para que ganes lo menos posible y seguir atado a tu nómina:

1.000€ en un depósito a plazo de 1 año que ofrece un tipo de interés del 4% anual, pagado al vencimiento, tasa de inflación anual del 3% (aunque la tendencia actual de los próximos años sería casi plana, a lo japonés) y gravamen fiscal del 21%.

Intereses percibidos: 4% x 1.000 € = 40 €.
IRPF = 21% x 40 € = 8,4 €.
Intereses netos de IRPF = 40 – 8,4 = 31,6 €

Pero falta asumir la inflación:

Para mantener la riqueza, necesitaríamos recuperar 1.000 € + 3% x 1.000 € = 1.000 € + 30 € = 1.030 €.

Descontamos por tanto los 30 euros y el IRPF: 31,6 € – 30 € = 1,6 € 

En cristiano, el beneficio real, rendimiento, sería: 1,6 x 100)/1.000 = 0,16% (de 40 euros)

Lo que quiero que entiendas es que siempre todo estará en contra pero usando las diferentes opciones de ahorro, ahorrando con tiempo y moviendo tu dinero sin hacer caso a lo que el banco te señale, podrás tener a medio plazo un buen dinero ahorrado, a largo plazo una jubilación jugosa y anticipada y si como en uno de los ejemplos usas el interés compuesto desde que por ejemplo nace tu hijo, podría vivir de lo rentado casi toda su vida. Sí, ya sé, suena mal, quizá prefieras que trabaje muy duro toda su vida y en algo que no le guste y no poder tener la libertad de elegir hacer algo que le llene y se le de bien o no hacerlo. Tú decides. Es libertad. Son números. 

Seguimos en el siguiente post con el tema bancario como base como decíamos para luego, una vez ordenado el panorama y sabiendo los objetivos, ver cómo gastar menos, ganar más, pagar menos, oportunidades, etc. 
Bien, el primer paso ya está hecho. Hemos analizado qué tenemos, qué gastamos, qué queremos y podemos ahorrar y hemos buscado el banco más adecuado a nuestros intereses. Ahora se trata de, dentro de lo posible, usar el banco en tu beneficio y no al revés, llevar tú la iniciativa.

Lo normal es abrir para empezar una cuenta nómina, pero ¿y si estás en paro, o eres autónomo o freelance? No te preocupes, hay numerosos bancos que ofrecen cuentas nómina sin nómina y algunas de ellas con remuneración. Una vez más, las más recomendables son las de banca online, que además suelen ofrecer las tarjetas gratis (por supuesto, como ya apuntamos, no tendrás que pagar nada por los servicios bancarios). No obstante, siempre buscar las que te devuelven un porcentaje de los gastos fijos (recibos de luz, gas, móvil, etc.).

Tarjetas

Aquí empezamos a practicar el minimalismo. Evita tener más de una tarjeta y que sea por supuesto de débito, salvo una excepción: que para ciertas transacciones como por ejemplo alquilar coche o ciertas compañías aéreas se necesite tarjeta de crédito. No hay problema porque ya estamos en un banco donde toda tarjeta es gratuita pero ten en cuenta unas pautas básicas:

- No contrates un límite elevado. Intenta que no supere el montante de tu nómina y así evitas tentación de uso.
- Úsala sólo en los casos citados, sólo en los estrictamente necesarios, porque si no entrarás en una espiral de deber y con el aumento paulatino de intereses (consulta sobre todo por tanto el tipo e interés aplicado a tu tarjeta). 
- La mejor forma de evitarlo es no llevarla nunca consigo. Así te asegurarás de que su uso sólo sería para lo comentado de excepciones donde no puedes usar la de débito. Nada más. 
- Liquida el uso que hayas hecho cada mes, sin fraccionar y así evitarás la espiral de intereses. Es decir, seguimos a máxima de no gastar más de lo que ganas. NUNCA. 



Hasta aquí fácil pero ya alguno dirá que por esa regla de tres no se podría comprar un coche o un piso, salvo que tengas mucho efectivo ahorrado. Pues ya trataremos ese tema, de la creación de necesidades y gastos innecesarios y opciones más rentable pero por ahora, al menos en los gastos menores, seguir esa máxima a rajatabla. 

Vale, ya tenemos nuestra cuenta y nuestra tarjeta o como mucho dos tarjetas. No necesitamos más, ni tarjetas de fidelización, ni de crédito no asociadas... Sólo nos hará convencernos de que tenemos que gastar más de lo que en realidad es y así falsamente pensaremos que estamos ahorrando sobre ese gasto y gastar más o con más frecuencia. Es uno de los trucos más eficaces que usan. 

Ahora toca lo más vital y complejo, cómo ahorrar y si tienes dinero ahorrado, activos en efectivo ¿cómo hacer que tu dinero crezca y las mejores opciones para ello? Siendo lo más importante y lo que te puede dar a la larga libertad financiera o al menos un importante remanente para tu calidad de vida, apenas nos preocupamos de ello y o bien nos fiamos de lo que nos ofrece nuestro banco o como mucho buscamos simplemente la cuenta con mayor tipo de interés.

En la siguiente entrega abordaremos la clave de todo el entramado de uso eficiente de tus recursos en el apartado de activos: cómo gastar menos para poder siempre ahorrar y cómo ahorrarlo, y así conseguir el cóctel adecuado. Pero poco a poco. Sólo adelantarte dos cosas que son la madre del cordero: la distinción entre los tipos de interés TIN, TAE y TIR y la maravillosa acción del interés compuesto
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